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domingo, 16 de agosto de 2015

Anatomía de Grey. Temporada 6.

Capítulo 1. Buen luto (Parte I).
"Según Elisabeth Kübler-Ross, cuando vamos a morir o sufrimos una dura pérdida, todos atravesamos cinco fases definidas: primero, lo negamos porque es tan inimaginable que no podemos creer que sea cierto; nos enfadamos con todos, con los supervivientes, con nosotros mismos; luego negociamos, suplicamos, imploramos, ofrecemos cuanto tenemos, hasta nuestras almas, a cambio de un día más. Cuando la negociación fracasa y no podemos soportar la ira, nos deprimimos, nos desesperamos, hasta que por fin aceptamos que hemos hecho todo lo que hemos podido y nos resignamos, nos resignamos y acabamos aceptándolo.
En la facultad, tenemos cientos de clases en las que nos enseñan a combatir la muerte, y ni una sola de cómo vivir."
Meredith Grey.

Capítulo 2. Adiós (Parte II).
"El diccionario define 'pesar' como: sentimiento o dolor interior que molesta y fatiga el ánimo, profunda pena. A los cirujanos, a los científicos, se nos enseña a aprender y a confiar en los libros, en sus definiciones, en su autoridad. Pero en la vida, raras veces, son aplicables las definiciones rigurosas. El pesar puede manifestarse de muchas formas que en poco se parecen a una profunda pena.
Todos tenemos alguna vez un pesar enorme. Cada uno lo encaja a su manera. No sólo sentimos pesar por la muerte, también por la vida, por la pérdida, por el cambio. Cuando nos preguntamos por qué a veces todo es un asco, por qué duele tanto, debemos recordar que todo puede cambiar en un instante. Así sigues viviendo, cuando te duele tanto que no puedes respirar, así sobrevives. Recordando el día en que sin saber cómo y, aunque parezca imposible, no te sentías así, no te dolerá tanto. El pesar le llega a cada uno a su hora, a su manera. Lo mejor que podemos hacer, lo mejor que cualquiera puede hacer es ser sincero. Lo peor del pesar es que no puedes controlarlo. Lo mejor que podemos hacer es permitirnos sentirlo cuando llega. Y liberarnos de él cuando podamos. Lo peor es que cuando crees que lo has superado, vuelve otra vez. Y cada vez te deja sin aliento.
Hay cinco fases en el duelo. Se manifiestan de forma diferente en cada uno, pero siempre hay cinco: negación, ira, negociación, depresión y aceptación."
Meredith Grey, Alexandra 'Lexie' Grey, Mark Sloan, Alex Karev, Isobel 'Izzie' Stevens, Derek Sheperd, Miranda Bailey, Owen Hunt, Arizona Robbins, Caliophe 'Callie' Torres, y Cristina Yang.

Capítulo 3. Siempre he sentido que alguien me vigila.
"La paranoia tiene sus ventajas en el quirófano. Los cirujanos se imaginan el peor de los panoramas. Estás a punto de cerrar, has detenido la hemorragia, lo sabes, pero hay una voz en tu cabeza preguntándote, ¿y si no lo has hecho? ¿Y si el paciente muere y pudiste evitarlo? Revisas tu trabajo otra vez antes de cerrar. La paranoia es la mejor amiga del cirujano. 
Todos somos candidatos a sufrir el terror por no saber qué va a pasar. Pero es inútil porque todas las preocupaciones y los planes por si pasa esto o aquello sólo empeoran las cosas. Así que saca a tu perro a pasear o échate una siesta, hagas lo que hagas deja de preocuparte, porque la única cura para la paranoia es estar aquí, aquí, y ser como eres."
Meredith Grey.

Capítulo 4. Obligación mancillada.
"Nuestra vida comienza con obligaciones. Prometemos lealtad a la bandera, juramos devolver los libros de la biblioteca. Pero según cumplimos años, hacemos votos, nos cargan con compromisos: no hacer daño, decir la verdad y nada más que la verdad, amarnos hasta que la muerte nos separe... Las promesas se van amontonando hasta que les debemos a todos y de pronto pensamos: ¿¡Qué co...!?
Cuando eres cirujano todos quieren una parte de ti. Hacemos un juramento y de pronto las obligaciones nos abruman, hacia nuestros pacientes, hacia nuestros colegas, hacia la medicina. Hacemos lo que haría cualquier persona en su sano juicio: huir de nuestras promesas esperando que las olviden. Pero tarde o temprano nos alcanzan. Y a veces, ves que la obligación a la que más pavor tienes, no merece que huyas de ella."
Meredith Grey.

Capítulo 5. Invasión.
"Cuando enfermas todo empieza con una bacteria, un único y repugnante intruso. En poco tiempo, el intruso se duplica y son dos. Después los dos, se convierten en cuatro, y los cuatro en ocho. Y antes de que tu cuerpo se dé cuenta, le están atacando. Es una invasión. La cuestión para el médico es: cuando aparecen los invasores, cuando se apoderan de tu cuerpo, ¿cómo te deshaces de ellos?
¿Qué hacer cuando la infección te ataca y se apodera de ti? Haces lo que debes hacer y tomas las medicinas, o aprendes a vivir con ello y esperas a que desaparezca. O te rindes y dejas que te mate."
Meredith Grey.

Capítulo 6. He visto lo que he visto.
"Para diagnosticar correctamente, los médicos cambian constantemente de perspectiva. Partimos desde el punto de vista de los pacientes, aunque normalmente no tienen ni idea de lo que les pasa. Vemos al paciente desde todos los ángulos posibles, descartamos posibilidades y buscamos información, intentando averiguar qué va mal. Nos piden segundas opiniones, esperando que veamos algo que quizá a otros se les ha pasado. Para el paciente, otra perspectiva puede suponer la vida o la muerte. Para el médico, enfrentarte a todos los que estaban allí antes que tú. 
Cuando las consecuencias son difíciles de aceptar, es cuando pedimos una segunda opinión. A veces, la respuesta confirma nuestros temores. Pero, a veces, puede aportar otra solución que te dé una nueva perspectiva. Tras escuchar todas las opiniones y considerar todos los puntos de vista, por fin encuentras lo que buscabas: la verdad. Pero con la verdad no acabas, empiezas otra vez con un montón de preguntas nuevas."
Meredith Grey.

Capítulo 7. Dale una oportunidad a la paz.
"Pregunta a los cirujanos por qué se hicieron cirujanos. Seguramente te dirán que por la euforia, por la emoción, por lo que sientes cuando abres a alguien para salvarle la vida. Para mí fue distinto, quizá porque me crié con cuatro hermanas. No. Sin duda, fue por eso. Fue el silencio lo que me atrajo de la cirugía. El quirófano es un lugar silencioso, apacible, para que estemos alerta ante las complicaciones. Cuando estás en el quirófano con tu paciente sobre la mesa, el ruido del mundo, las preocupaciones, desaparecen. La calma se apodera de ti, el tiempo pasa sin darte cuenta. En ese momento, te sientes en paz.
Pregunta a los cirujanos por qué se hicieron cirujanos. Seguramente te dirán que por la euforia, por la emoción... Yo lo hice por la tranquilidad. La paz no es un estado permanente, existe por momentos, por instantes, y desaparece antes de que nos demos cuenta. Podemos sentirla en cualquier momento: en el gesto de cariño de un extraño, en una tarea que requiere concentración, o en el consuelo de la rutina. Todos los días experimentamos momentos de paz. El truco está en saber cuándo suceden para poder abrazarlos, vivirlos, y luego dejarlos marchar."
Derek Shepherd.

Capítulo 8. Involucrado en el amor.
"Es imposible describir el pánico que sientes cuando eres cirujano y tu busca suena de madrugada. Tu corazón se acelera, la mente se para, se te duermen los dedos. Tienes una prioridad: es la madre de alguien, el padre de alguien, el hijo de alguien. Dependen de ti porque su vida está en tus manos. La prioridad del cirujano siempre es el paciente. Cuando tu paciente es un niño, no sólo es tu prioridad, es tu responsabilidad. Eres el responsable de que ese niño sobreviva y tenga un futuro. Y eso es terrorífico.
Dicen que cuanto más inviertas, mayores serán los beneficios. Pero debes estar dispuesto a arriesgarte. Y debes entender que puedes perderlo todo. Pero si te arriesgas, si inviertes con cabeza, quizá te sorprenda el resultado."
Meredith Grey.

Capítulo 9. Historia nueva.
"Los médicos viven en un mundo de constante progreso. Siempre hacia delante. Si te paras, te quedas atrás. Pero por mucho que intentemos mirar hacia delante, por tentador que sea no mirar atrás, el pasado siempre vuelve para darnos una patada en el culo. Y como la historia nos demuestra, los que olvidan el pasado están condenados a repetirlo. 
A veces no puedes dejar marchar al pasado. Y a veces haríamos cualquier cosa por olvidarlo. Y a veces aprendemos algo nuevo del pasado que cambia todo lo que sabemos del presente."
Meredith Grey.

Capítulo 10. Vacaciones.
"El mejor regalo de mi vida lo recibí en Navidad a los diez años: mi primer kit de sutura. Lo utilicé hasta que me sangraron los dedos, y luego lo usé para cosérmelos. Fue el primer paso para hacerme cirujana. Quería decir que los mejores regalos a veces llegan en envoltorios sorprendentes. 
Todos los días podemos regalar la vida: puede ser doloroso o aterrador. Pero al final merece la pena. Siempre. Todos tenemos la oportunidad de regalar algo. Quizá los regalos no sean tan dramáticos como lo que pasa en un quirófano. El regalo puede ser dar una simple disculpa, o comprender el punto de vista de otro, o guardarle un secreto a un amigo. Lo bonito, dicen, es regalar. Pero cuando deja de serlo, cuando el regalo empieza a pesarte, debes parar. Pero si eres como la gente que conozco, regalas hasta que duele, y luego regalas más."
Meredith Grey.

Capítulo 11. Parpadeo.
"Damos por sentado que los cambios en nuestra vida se producen poco a poco, con el tiempo. Pero no es cierto: lo importante sucede en un segundo. Convertirse en adulto, convertirse en padre, convertirse en médico... Hoy no lo eres y, de pronto, lo eres. Pregúntale a un médico y te dirá cuál fue el instante en que se sintió médico, y seguro que no fue el día en que se licenció. Fuera cuando fuera, nadie lo olvida. A veces, ni siquiera te das cuenta del cambio. Crees que sigues siendo tú y que tu vida es la de siempre. Pero un día te despiertas, miras alrededor y no reconoces nada, nada en absoluto.
No olvidas el momento en que te conviertes en médico. Algo se activa en tu cerebro y ya no te disfrazas con la ropa de tu madre. Tienes tu propia bata. Lo que quizá no notes es que haberte convertido en médico te ha cambiado."
Meredith Grey.

Capítulo 12. Te quiero más cuando estás desnudo.
"La primera regla en cirugía es evitar riesgos: las manos deben estar limpias, las incisiones deben ser pequeñas y las heridas deben estar cubiertas. La segunda regla es que cuando no puedas cumplir la primera intentes otra cosa. A veces, no puedes evitar riesgos. A veces, el daño es tan grave que tienes que cortar a lo grande. 
En cirugía, la curación comienza con un corte, una incisión que rasga la carne. Hay que dañar el tejido sano para poder ver el dañado. Parece cruel y en contra del sentido común. Pero da resultado, te arriesgas a abrir para curar, y cuando acabas, cuando has cerrado la incisión, esperas. Esperas con la esperanza de que el paciente se cure, de que lo que has hecho no haya sido empeorarlo."
Meredith Grey.

Capítulo 13. El estado del amor y la confianza.
"Pedimos mucho a los pacientes: los dormimos, los abrimos, hurgamos en su cerebro y en sus entrañas, les pedimos confianza ciega. Curiosamente a los cirujanos nos cuesta confiar porque nos enseñan desde el primer día que sólo podemos confiar en nosotros, sólo puedes fiarte de tu instinto. Sólo puedes fiarte de tu destreza hasta que un día dejas el aula y entras en un quirófano. Estás rodeado de otros, de un equipo de otros. Un equipo del que dependes. Confías en él, o no.
No voy a mirar al pasado. Miro al futuro. Pienso en lo que este hospital puede ofrecer. Quiero honrar a Richard Webber y su legado, no destruirlo. Y por eso será un honor ser el nuevo jefe de cirugía."
Derek Shepherd.

Capítulo 14. Masacre del Día de San Valentín.
"El bisturí está hecho de acero inoxidable, cementado, esterilizado. Un enorme avance desde el primer bisturí que era un palo afilado. La medicina no para de reinventarse, y también los cirujanos deben hacerlo. Hay que adaptarse a los cambios, y puede ser doloroso. Pero sin ello, retrocederíamos en vez de avanzar.
Debemos seguir reinventándonos, casi cada minuto porque el mundo cambia en un instante y no hay tiempo para mirar atrás. A veces, nos imponen el cambio. A veces, sucede sin querer. Y lo aprovechamos al máximo. Debemos idear formas para curarnos constantemente. Cambiamos, nos adaptamos, creamos nuevas versiones de nosotros. Sólo debemos cerciorarnos de que es mejor que la anterior."
Meredith Grey.

Capítulo 15. El túnel del tiempo.
"He visto a muchos residentes llegar y marcharse en este tiempo y todos son adictos a la cirugía: la anteponen a la comida, al sueño, pasa a ser lo más importante. Lo que no saben es que vivir en ese estado de euforia puede comérselos vivos. Algunos lo superan, cruzan al otro lado y sobreviven con su cordura intacta, se convierten en buenos médicos y en personas fuertes. Yo no, sucumbí, no he matado a nadie y doy las gracias por ello. Pero hice daño y me asusté de mí mismo. Hoy hace 45 días que no bebo, soy Richard y soy un alcohólico en proceso de recuperación."
Richard Webber.

Capítulo 16. Un perfecto pequeño accidente.
"A los cirujanos nos gusta hacerlo todo al detalle: nos gustan las estadísticas, la comprobaciones y los procedimientos quirúrgicos. Nuestros pacientes viven porque disfrutamos siguiendo los pasos. Pero, por mucho que nos gusten las cifras, sabemos que muchos de los hallazgos médicos se produjeron por accidente. Moho: penicilina; corteza venenosa una cura para la malaria; una pequeña píldora azul, adiós a la impotencia. Nos cuesta aceptar que no siempre son los esfuerzos o fijarse en los detalles lo que nos da la respuesta. A veces, debemos detenernos, relajarnos y esperar el feliz accidente.
Por muchos planes que hagamos y muchos pasos que sigamos, nunca sabemos cómo acabará el día. Preferiríamos conocer los problemas que vamos a encontrarnos. Los accidentes terminan siendo los momentos más interesantes de nuestro día, de nuestra vida: las personas que no esperamos que aparezcan, acontecimientos que nunca hubiéramos imaginado... De pronto, te encuentras en un sitio donde nunca pensaste que estarías y está bien, o tardas en acostumbrarte. Sabes que llegará un momento en el que te sentirás a gusto allí. Así que, debes acostarte pensando en mañana, repasar tus planes, hacer comprobaciones, y esperar que los accidentes que se interpongan en tu camino sean de los felices."
Meredith Grey.

Capítulo 17. Exigencia.
"Los cirujanos no nos dormimos en los laureles, no nos relajamos, no estamos quietos. Sea cual sea el juego, nos gusta ganar. Y cuando ganamos, buscamos otro juego. Nos exigimos: los residentes, los cirujanos... No importan los logros. Si eres escalador, siempre hay otra montaña. 
En las fotos, los escaladores en la cima de la montaña están sonrientes, pletóricos, triunfantes. Nadie hace fotos del camino, porque, ¿quién quiere recordarlo? Nos exigimos porque es necesario, no porque nos guste. El implacable ascenso, el dolor y la angustia mientras intentas superarte... Nadie hace fotos de eso, nadie quiere acordarse. Sólo queremos recordar las vistas desde la cima, el incomparable momento en la cumbre del mundo. Eso nos ayuda a seguir ascendiendo, y el dolor merece la pena. Eso es lo extraño, que merece la pena."
Meredith Grey.

Capítulo 18. El suicidio es indoloro.
"Morir no es fácil. El cuerpo está diseñado para estar vivo: cráneos recios, corazones fuertes, sentidos agudos. Cuando el cuerpo empieza a fallar, entra en juego la medicina. Los cirujanos son tan arrogantes que creen que no hay nadie a quien no puedan salvar. Como decía, morir no es fácil.
Vivir es mejor que morir, hasta que deja de serlo. Pero, aunque dejar morir a una persona sea lo correcto, los cirujanos no estamos hechos para eso: somos arrogantes y competitivos. No nos gusta perder. Y la muerte es como perder. Aun cuando sabemos que no lo es, sabemos que ha llegado la hora y que está bien. Sabemos que hemos hecho cuanto podíamos. Es difícil deshacerse de la sensación de que pudiste hacer más."
Owen Hunt.

Capítulo 19. Simpatía por los padres.
"Los psicólogos creen que todos los aspectos de nuestra vida, todos nuestros patrones de conducta son el resultado de la relación con nuestros padres. Que todas las relaciones que tenemos no son más que versiones de esa relación, que lo intentamos una y otra vez para hacerlo bien.
Es el trabajo más importante del mundo. Debería necesitarse una licencia, pero la mayoría no pasaríamos ni el examen teórico. Hay gente que lo lleva dentro, han nacido para ello. Otros tienen otros dones. Lo bueno es que la biología establece que no tengas que hacerlo solo. Puedes pasarte la vida preguntándotelo, pero el único modo de saber qué tal padre serías es dejar de hablar de ello y hacerlo."
Meredith Grey.

Capítulo 20. Anzuelo, sedal y pecador.
"Somos médicos, nos enseñan a cuidar de seres humanos, y estamos bastante seguros de lo que debemos buscar: cortes, infecciones, mutaciones genéticas... 
Como médicos tenemos un arsenal siempre dispuesto: antibióticos para las infecciones, narcóticos para el dolor, bisturíes para extirpar tumores y cánceres, para erradicar la amenaza. Pero para las amenazas físicas, para todo lo demás, estás solo."
Meredith Grey.

Capítulo 21. Insensibles.
"La piel es el órgano más extenso del cuerpo: nos protege, nos contiene, nos hace saber lo que sentimos. La piel puede ser suave y vulnerable, muy sensible, fácil de romper. La piel no le importa a un cirujano, la cortamos sin contemplaciones, nos metemos dentro y buscamos los secretos que guarda. Hay que tener delicadeza y tacto.
Por mucho que queramos ponernos una coraza, hay millones de terminaciones nerviosas debajo, abiertas y expuestas, y sintiendo demasiado. Por mucho que intentemos no sentir dolor, a veces, es inevitable. A veces, es lo único que nos queda, sentir y nada más."
Meredith Grey.

Capítulo 22. Brillante felicidad de la gente.
"Se suele creer que el pensamiento positivo ayuda a llevar una vida más feliz. De pequeños nos decían que sonriéramos y pusiéramos cara de estar contentos. De mayores nos dicen que miremos el lado positivo, que no hay mal que por bien no venga, y que el vaso está medio lleno. A veces, la realidad se impone y te impide comportarte como si fueras feliz. La salud te puede fallar, tu pareja te puede engañar, tus amigos pueden defraudarte. En esos momentos, sólo quieres aceptar la realidad, olvidar las apariencias y ser tú mismo, asustado e infeliz. 
Si le preguntas a la gente qué quiere en la vida, la respuesta es sencilla: ser felices. Pero quizá sea esa expectativa, querer ser felices, lo que nos impide llegar a serlo. Quizá cuanto más intentemos obligarnos a ser felices, más confundidos estemos, hasta que ni nos reconocemos. En vez de eso, seguimos sonriendo e intentamos ser esas personas felices que quisiéramos ser; hasta que nos damos cuenta de que lo hemos tenido delante, ni en nuestros sueños, ni en nuestras esperanzas, sino en lo que nos hace sentir cómodos, en lo que conocemos."
Meredith Grey.

Capítulo 23. Santuario.
"A muchos, el hospital les da miedo, les parece un lugar hostil, un lugar donde pasan cosas malas. La mayoría prefiere la iglesia o el colegio, o su casa. Pero yo me crié aquí. Mientras mi madre hacía sus rondas, yo aprendí a leer junto a un quirófano, jugaba en el depósito de cadáveres, coloreaba con mis lapiceros historiales de urgencias. El hospital era mi iglesia, mi colegio, mi casa, el lugar donde me sentía segura, mi santuario. Me encanta estar aquí. Corrijo, me encantaba.
Aprendí a leer junto a un quirófano, jugaba en el depósito de cadáveres, coloreaba con mis lapiceros historiales de urgencias. El hospital era mi iglesia, mi colegio, mi casa, el lugar donde me sentía segura, mi santuario. Me encanta estar aquí. Corrijo, me encantaba."
Meredith Grey.

Capítulo 24. La muerte y todos sus amigos.
"La vida está llena de dilemas: sí o no, dentro o fuera, arriba o abajo; y luego los que de verdad importan: amar u odiar, ser un héroe o un cobarde, luchar o rendirse, vivir o morir. Vivir o morir: es la elección que importa, y no siempre está en nuestras manos.
Sí o no, dentro o fuera, arriba o abajo, vivir o morir, ser un héroe o un cobarde, luchar o rendirse. Lo repetiré para asegurarme de que me habéis oído. La vida está llena de dilemas: vivir o morir, eso es lo que importa y no siempre está en nuestras manos."
Derek Shepherd.

Anatomía de Grey. Temporada 5.

Capítulo 1. Sueña conmigo (Parte I).
"Todos recordamos los cuentos de nuestra infancia: el zapato le cabe a Cenicienta, la rana se convierte en príncipe, a la Bella Durmiente la despiertan con un beso, 'Érase una vez' y 'vivieron felices'. La materia de la que están hechos los sueños. El problema es que los cuentos no se hacen realidad. Las otras historias, ésas que comienzan en noches oscuras y tormentosas, y tienen un final atroz son las que parecen convertirse en realidad. A quien inventó eso de 'y vivieron felices' habría que darle una paliza."
Meredith Grey.

Capítulo 2. Sueña conmigo (Parte II).
"'Érase una vez', 'felices para siempre'. Los cuentos son la materia de la que están hechos los sueños. Los cuentos no se hacen realidad. La realidad es más tormentosa, más turbia, asusta más. La realidad es más interesante que un 'felices para siempre'."
Meredith Grey.

Capítulo 3. Y llegó la inundación.
"A los cirujanos nos forman para reparar daños. En el trabajo, las situaciones críticas son nuestra línea de salida. En la vida, las situaciones críticas son un síntoma de debilidad, y hacemos lo posible por evitarlas. 
Los huesos se rompen, los órganos estallan, la carne se desgarra. Podemos coser la carne, reparar los daños, aplacar el dolor. Pero cuando la vida se derrumba y nos derrumbamos nosotros, no existe la ciencia, no hay reglas absolutas. Sólo podemos intentar hallar la salida, y para un cirujano no hay nada peor ni nada mejor."
Meredith Grey.

Capítulo 4. Un mundo feliz.
"En el año 6500 antes de Cristo, alguien miró a un amigo enfermo y le dijo: 'Tengo una idea: ¿por qué no te taladro un agujero en el cráneo? Mejorarás'. Así, nació la cirugía. Hace falta cierto grado de locura para perforarle el cráneo a alguien, pero los cirujanos siempre han estado muy seguros de sí mismos. Normalmente, sabemos lo que hacemos, y cuando no es así, fingimos lo contrario, nos adentramos en territorio desconocido, plantamos la bandera y empezamos a dar órdenes. Y eso te llena de energía y de temor.
Nos gusta pensar que no tenemos miedo, que estamos deseando explorar tierras desconocidas y vivir nuevas experiencias. Pero siempre estamos aterrorizados, puede que eso sea parte de la atracción. Hay gente que ve películas de miedo, nosotros abrimos cuerpos, buceamos en aguas oscuras. Al final del día, prefieres oír algo así: 'Si tienes algo de beber, un amigo y media hora, los viajes tranquilos son aburridos, preferimos hablar de calamidades'."
Meredith Grey.

Capítulo 5. No hay.
"'Soy una roca, soy una isla' es el mantra de casi todos los cirujanos que he conocido. Nos gusta creernos independientes, solitarios, inconformistas, creer que sólo necesitamos para nuestro trabajo un quirófano, un bisturí y un cuerpo enfermo. Pero la verdad es que ni los mejores pueden hacerlo solos. La cirugía, como la vida, es un deporte de equipo. Al final tienes que dejar el banquillo y decidir en qué equipo juegas. 
Escoger a tu equipo en la vida no es como cuando lo hacías en clase de gimnasia. Ser el primero puede ser aterrador, y ser el último no es lo peor del mundo. Observamos desde fuera aferrándonos a nuestro aislamiento porque sabemos que en cuanto dejemos el banquillo, llegará alguien y cambiará el partido por completo."
Meredith Grey.

Capítulo 6. La vida en tiempos de guerra.
"Para un cirujano, cada paciente es un campo de batalla. Son nuestro terreno, donde avanzamos y nos replegamos, e intentamos quitar las minas anti-personas. Y cuando crees que has ganado la batalla y que el mundo está a salvo, aparece otra mina anti-persona. 
Algunas guerras nunca terminan, algunas lo hacen en una tregua precaria. Algunas guerras terminan en una victoria absoluta, otras con un armisticio. Y algunas guerras acaban en esperanza. Pero esas guerras no son nada comparadas con la que más nos asusta, esa en la que aún tenemos que luchar."
Meredith Grey.

Capítulo 7. Desenterrando.
"Una de las pocas cosas que puedes dar por ciertas en la vida es la muerte. Pero si eres cirujano te arrebatan hasta ese consuelo. Los cirujanos engañamos a la muerte, la posponemos y la negamos. Nos enfrentamos a ella y le hacemos un corte de mangas. 
Nacemos, vivimos y morimos. A veces, no en ese orden. Enterramos las cosas para desenterrarlas otra vez. Así que, si la muerte no es el final, ¿qué puedes dar por hecho? No puedes dar nada por hecho. La vida es lo más frágil, inestable e impredecible que existe. Sólo hay una cosa en la vida de la que podemos estar seguros: no acaba hasta que acaba."
Meredith Grey.

Capítulo 8. Estos lazos que nos atan.
"Es intenso lo que sucede en el quirófano, cuando la vida pende de un hilo. Hurgamos en los cerebros como si fueran de plastilina. Estableces un vínculo con los cirujanos que están a tu lado, un vínculo resistente e indescriptible. Es íntimo estar unido así. Te guste o no, se convierten en una familia. 
Los lazos que nos unen a veces son imposibles de explicar. Nos unen hasta después de que parezca que deberían haberse roto. Algunos vínculos desafían la distancia, el tiempo y la lógica. Porque algunos lazos están predestinados."
Meredith Grey.

Capítulo 9. A medianoche.
"Cuando eres pequeño la noche te da miedo porque hay monstruos escondidos bajo la cama. Cuando creces esos monstruos son diferentes: la inseguridad, la soledad, el arrepentimiento... Y aunque seas mayor y más sabio, sigues teniéndole miedo a la oscuridad. 
Dormir: es lo más fácil del mundo, sólo hay que cerrar los ojos. Pero para muchos de nosotros, el sueño parece fuera de nuestro alcance. Queremos dormir, pero no sabemos cómo lograrlo. Pero en cuanto nos enfrentamos a nuestros demonios, a nuestros miedos, y buscamos ayuda en los demás, la noche no da tanto miedo porque nos damos cuenta de que no estamos solos en la oscuridad."
Meredith Grey.

Capítulo 10. Solos.
"Mi madre lo llamó el mejor y más terrorífico momento de su vida: estar al frente de un equipo de cirujanos y saber que la vida del paciente depende exclusivamente de ti. Es con lo que todos soñamos. Porque el primero que puede hacer una operación en solitario es un triunfador.
Llegamos al mundo solos y lo dejamos solos, y el resto del tiempo lo pasamos buscando un poco de compañía. Necesitamos ayuda, necesitamos apoyo, si no, nos quedamos solos, como extraños, apartados los unos de los otros, y nos olvidamos de lo conectados que estamos. Así que, elegimos el amor, elegimos la vida, y por un momento, nos sentimos un poco menos solos."
Meredith Grey.

Capítulo 11. Ojalá estuvieras aquí.
"Todos podemos pedir un deseo al año al soplar las velas en nuestro cumpleaños. Algunos pedimos más: con las pestañas, en las fuentes, al ver una estrella fugaz... Y, de vez en cuando, alguno se cumple. ¿Y qué pasa entonces? ¿Es tan bueno como esperábamos? ¿Disfrutamos de nuestra felicidad? ¿O nos damos cuenta de que tenemos una larga lista de deseos esperando a ser deseados?
No deseamos lo fácil, deseamos cosas importantes, cosas ambiciosas, fuera de nuestro alcance. Deseamos cosas porque necesitamos ayuda, tenemos miedo y sabemos que quizá pedimos demasiado. Pero seguimos teniendo deseos porque, a veces, se hacen realidad."
Meredith Grey.

Capítulo 12. Compasión por el demonio.
"Mi madre solía decir lo siguiente sobre la residencia: 'Tardas un año en aprender a cortar, y una vida en aprender a no hacerlo'. De todo el instrumental quirúrgico, la sensatez es el utensilio maestro: sin ella no somos más que niños correteando con bisturíes. 
Somos humanos, cometemos errores, malinterpretamos, tomamos decisiones incorrectas. Pero cuando un cirujano se equivoca no es tan sencillo. La gente se hiere, sangra. Así que, luchamos en cada punto, agonizamos en cada sutura. Porque los juicios precipitados, las decisiones que tomamos sin pensar, sin vacilar son las que nos persiguen eternamente."
Meredith Grey.

Capítulo 13. Escalera hacia el cielo.
"Creo en el cielo, y también en el infierno. No los he visto pero creo que existen. Tienen que existir, que sin cielo o sin infierno iríamos todos al limbo. 
Cielo, infierno, limbo. Nadie sabe adonde vamos ni lo que nos espera cuando lleguemos. Pero lo que sí podemos decir, lo que sabemos a ciencia cierta es que hay momentos que nos llevan a otro lugar, momentos celestiales en la Tierra. Quizá por ahora es cuanto necesitamos saber."
Denny Duquette.

Capítulo 14. Aplaca tu corazón.
"Cualquier estudiante de primero de Medicina sabe que un pulso acelerado es síntoma de problemas. Un pulso acelerado puede indicar cualquier cosa: desde un ataque de ansiedad hasta algo más, mucho más grave. Un corazón agitado o desacompasado o ser síntoma de una aflicción secreta. O puede indicar romanticismo, el mayor de todos los problemas. 
Parece que no controlamos nuestros propios corazones. Las cosas pueden cambiar sin avisar. El romanticismo puede hacer que el corazón se salga del pecho, igual que el pánico. Y el pánico puede pararlo de pronto. Es natural que los médicos pasen tanto tiempo intentando estabilizar el corazón: bajar sus pulsaciones, intentar regularlo, evitar que se salga del pecho por miedo a algo terrible o por el presagio de algo completamente diferente."
Meredith Grey.

Capítulo 15. Antes y después.
"Las historias de todos los pacientes comienzan igual: con ellos encontrándose bien. Empiezan en el antes, se aferran a ese momento, al recuerdo de encontrarse bien, a ese antes, como si hablar de ello fuera a trasladarles hasta allí. Pero no se dan cuenta de que el hecho de que nos lo estén contando a nosotros, sus médicos, significa que no hay vuelta atrás. Cuando vienen a vernos ya están en el después. Y aunque las historias de todos los pacientes comienzan igual, su desenlace depende de nosotros, de que les diagnostiquemos correctamente. Sus historias dependen de nosotros, y todos queremos ser héroes."
Meredith Grey.

Capítulo 16. Un error involuntario.
"Es algo habitual cuando la gente se entera de que eres médico. Dejan de considerarte persona y empiezan a verte como algo más importante. Tienen que vernos así, como dioses, si no, seríamos como los demás: inseguros, imperfectos, normales. Así que nos hacemos los fuertes, nos comportamos estoicamente, ocultamos el hecho de que somos humanos. 
Los pacientes nos consideran dioses o nos consideran monstruos. Pero lo cierto es que sólo somos personas. Nos equivocamos, perdemos la perspectiva. Hasta los mejores tienen un mal día. Pero debemos pasar página. No nos dormimos en los laureles ni celebramos las vidas que hemos salvado, porque siempre hay otro paciente que necesita nuestra ayuda. Así que, nos obligamos a seguir intentándolo, a seguir aprendiendo, con la esperanza de que, tal vez, algún día, nos parezcamos cada vez más a los dioses que nuestros pacientes necesitan que seamos".
Meredith Grey.

Capítulo 17. Te seguiré hasta la oscuridad.
"Todos los cirujanos que conozco tienen una sombra. Una nube de temor y dudas que sigue hasta a los mejores al quirófano. Fingimos que no tenemos esa sombra, creyendo que si salvamos más vidas y mejoramos nuestra técnica, que si nos alejamos, se cansará y dejará de perseguirnos. Pero no puedes escapar de tu propia sombra.
Todos los cirujanos tienen una sombra. El único miedo de deshacerse de una sombra es apagar las luces, dejar de huir de la oscuridad y enfrentarte a tus temores. Seguir."
Meredith Grey.

Capítulo 18. No me abandones.
"Los cirujanos no son conocidos por su afabilidad: son arrogantes, impacientes y fríos. Dicen que no tienen amigos porque no les aguantan. Los cirujanos son como un mal catarro: desagradables, insistentes. Cirujanos: desagradables, agresivos, imparables. El tipo de gente que necesitas a tu lado cuando estás jodido.
La práctica de la medicina no suele ser compatible con la amistad. Quizá porque la vida y la muerte son parte de nuestro día a día. Quizá porque ver la muerte a diario nos obliga a saber que la vida, cada minuto es un regalo. Cada persona que nos permitimos querer no es más que otra futura pérdida. Por esa razón, conozco a médicos que no se molestan en hacer amigos. Pero el resto nos empeñamos en retrasar ese momento, en desterrar esas pérdidas, lo más lejos posible."
Meredith Grey.

Capítulo 19. Carta de amor en el ascensor.
"Los cirujanos somos complicados, somos carniceros, carniceros ansiosos por coger un bisturí. Abrimos a la gente, se nos mueren pacientes y seguimos con nuestra vida. Provocamos traumas, sufrimos traumas. No tenemos tiempo de preocuparnos de cómo nos hacen sentir la sangre y la muerte.
No importa lo fuertes que seamos. Los traumas siempre dejan cicatrices. Nos siguen hasta casa, cambian nuestras vidas. Los traumas complican nuestras vidas, pero quizá sea su fin: el dolor, el miedo, la miseria... Quizá pasar por eso nos hace seguir viviendo, es lo que nos empuja. Quizá necesitemos complicaciones para asumir responsabilidades."
Alex Karev.


"Dices que eres oscura y retorcida. 
No es un defecto, es una virtud. 
Hace que seas quien eres."
Derek Shepherd.


Capítulo 20. Dulce rendición.
"La derrota no es una opción, para los cirujanos. No nos apartamos de la mesa hasta mucho después de que desaparezca el último hálito de vida. Los pacientes terminales son un reto. La amenaza de la muerte nos ayuda a levantarnos. No se nos intimida con facilidad, no nos amedrentamos, no nos echamos atrás, ni nos rendimos. Al menos, en el trabajo. 
Para hacer nuestro trabajo, debemos creer que la derrota no es una opción. Que por muy mal que estén nuestros pacientes, les queda una esperanza. Pero incluso cuando la esperanza da paso a la realidad y tenemos que rendirnos, sólo significa que hemos perdido la batalla de hoy, pero no la de mañana. Ocurre algo con la derrota: si te dejas y te rindes de verdad, olvidas por qué estabas luchando antes."
Meredith Grey.

Capítulo 21. No saber pedir perdón (Otra oportunidad).
"¿Recordáis cuando erais pequeños y mordíais a otro niño sin querer en el recreo? El maestro decía: 'Pídele perdón'. Lo decíamos, pero no lo pensábamos, porque el mocoso al que le habíamos mordido se lo merecía. Pero cuando creces, disculparse no es tan fácil. Cuando acaban los días de recreo hay que decirlo en serio. Cuando eres médico, 'perdón' no es una palabra bonita, significa 'te estás muriendo', 'no puedo ayudarte' o 'que va a dolerte mucho'.
Como médicos no podemos reparar nuestros errores y no nos perdonamos por ello, aunque son gajes del oficio. Pero como seres humanos, podemos intentar hacerlo mejor. Reparar los errores aunque parezcan irreparables. 'Lo siento' no siempre es suficiente, quizá porque se utiliza muchas veces, como arma, como excusa. Pero cuando lo sentimos y lo utilizamos como es debido, cuando lo pensamos. Cuando nuestras acciones dicen más que las palabras. Cuando lo hacemos bien 'lo siento' es perfecto. Cuando lo hacemos bien 'lo siento' nos redime."
Meredith Grey.

Capítulo 22. Lo que hace distinto a un día.
"Nunca sabes cuál va a ser el día más importante de tu vida. Los días que crees que serán importantes nunca son como los imaginas en tu cabeza. Los días normales que empiezan igual que otro cualquiera son al final los más importantes. Hoy ha sido la boda: fue preciosa, perfecta.
Nunca sabes que el día más importante de tu vida es el más importante hasta que lo vives. No reconoces el día más importante de tu vida hasta que estás dentro de él: el día que te entregas a algo o a alguien, el día que te rompen el corazón, el día que conoces a tu alma gemela, el día que te das cuenta de que no hay casi tiempo porque quieres vivir para siempre. Ésos son los días más perfectos, ¿sabes?"
Isobel 'Izzie' Stevens.

Capítulo 23. Estos son los días futuros.
"Cuando algo comienza, normalmente no sabes cómo acabará: la casa que ibas a vender se convierte en tu hogar, los compañeros de piso se convierten en tu familia y la aventura que ibas a olvidar se convierte en el amor de tu vida.
Pasamos la vida preocupándonos por el futuro, planeándolo, intentando predecirlo, pensando que saber cómo será amortiguará el golpe, pero el futuro cambia constantemente. El futuro es el hogar de nuestros miedos y de nuestras esperanzas. Pero algo es seguro, cuando por fin se revela, el futuro nunca es como lo imaginábamos."
Meredith Grey.

Capítulo 24. Ahora o nunca.
"Los médicos pasan mucho tiempo pensando en el futuro, planeándolo, trabajando para él. Pero de pronto te das cuenta de que tu vida está pasando ahora. No después de la Universidad, ni de la Residencia, ahora mismo, ésta es tu vida, está aquí, parpadea y la perderás. 
¿Lo has dicho? 'Te quiero', 'No quiero vivir sin ti', 'Has cambiado mi vida', ¿lo has dicho? Haz un plan, márcate un objetivo, intenta lograrlo, pero de vez en cuando, mira a tu alrededor, vive a fondo. Porque ésta es tu vida, y quizá mañana se acabe."
Meredith Grey.

lunes, 13 de julio de 2015

Anatomía de Grey. Temporada 4.

Capítulo 1. Algo va a ocurrir.
"En la práctica de la medicina, los cambios son inevitables. Nacen nuevas técnicas de cirugía, los procedimientos quirúrgicos se actualizan y el nivel de especialización aumenta. La innovación lo es todo, nada se queda como está mucho tiempo. O nos adaptamos a los cambios, o nos quedamos atrás. 
Los cambios no nos gustan, los tememos. No podemos evitar que lleguen. O nos adaptamos al cambio, o nos quedamos atrás. Duele crecer, y quien diga que no, miente. Pero una cosa es cierta: a veces, cuanto más cambian las cosas, más permanecen como siempre. Y a veces, a veces, los cambios son buenos. A veces, los cambios representan todo."
Meredith Grey.

Capítulo 2. Amor / adicción.
"En el hospital, vemos adicciones a diario. Cuesta creer cuántas adicciones hay. Sería muy fácil si sólo hubiera drogas, alcohol y tabaco. Lo más difícil de superar una adicción es querer superarla. Nos enganchamos por un motivo, ¿no? Algunas veces, demasiadas veces, lo que empieza como algo normal en tu vida se convierte en una obsesión y, de repente, dejas de controlarlo. Buscamos la euforia: eso que logra que todo lo demás se desvanezca. 
Lo malo de las adicciones es que nunca que acaban bien. Llega un momento en el que lo que nos ponía eufóricos deja de hacerlo y empieza a doler. Dicen que no superas tu adicción hasta que tocas fondo. Pero, ¿cómo sabes que lo has tocado? Porque, por mucho que algo te duela, a veces, dejarlo, duele aún más."
Meredith Grey.

Capítulo 3. Que la verdad me hiera.
"Los médicos les damos a los pacientes muchas cosas: medicamentos, consejos... Y muchas veces, les damos toda nuestra atención. Pero lo más difícil de darle a un paciente es la verdad. La verdad es dura, la verdad es incómoda, y a menudo, la verdad duele. La gente dice que quiere saber la verdad, pero, ¿es cierto?
La verdad es dolorosa. En el fondo, no queremos conocerla, sobre todo, cuando sabemos que nos afectará. A veces, decimos la verdad porque es lo único que podemos ofrecer. A veces, decimos la verdad porque necesitamos decirla en voz alta para poder oírla. Otras veces la contamos porque no podemos aguantarnos. Y otras, la contamos porque a alguien le debemos al menos eso."
Meredith Grey.

Capítulo 4. El corazón de la materia.
"En la vida, sólo hay algo seguro, aparte de la muerte y los impuestos: por mucho que te esfuerces, por buenas que sean tus intenciones, cometerás errores. Harás daño, te lo harán a ti, y si quieres recuperarte, sólo puedes decir una cosa.
Perdonar y olvidar, es lo que dicen. Es un buen consejo, pero no es muy práctico. Cuando alguien nos hiere, deseamos herirle. Cuando alguien nos trata mal, queremos tener razón. Sin perdón, las cosas pendientes no se saldan, las viejas heridas no cicatrizan. Lo máximo que podemos esperar es que algún día tengamos la suerte de olvidar."
Meredith Grey.

Capítulo 5. Persiguiéndote todos los días.
"Hay una razón por la que los cirujanos aprendemos a usar el bisturí. Nos gusta fingir que somos científicos y fríos, fingir que no tenemos miedo. Pero lo cierto es que acabamos siendo cirujanos porque en algún lugar en nuestro interior creemos que podemos extirpar aquello que nos persigue: la debilidad, la fragilidad, la muerte.
No somos sólo los cirujanos. No conozco a nadie a quien no le persiga algo, o alguien. Aunque intentemos rebanar el dolor con un bisturí o meterlo en un armario, solemos fracasar. El único modo de sacudirse las telarañas es pasar página. O dejar que una vieja historia descanse. Darle descanso, por fin."
Meredith Grey.

Capítulo 6. Lucha Kung fu.
"Los cirujanos tenemos algo en común, quizá es por orgullo o por querer hacernos los fuertes, pero un cirujano no reconoce que necesita ayuda si no es absolutamente necesario. Los cirujanos no necesitamos pedir ayuda porque somos muy fuertes, somos vaqueros duros de pelar que se comen el mundo. O eso queremos que piensen. 
Todos deseamos creer que podemos comernos el mundo, pero no basta con ser duro. Debemos aceptarnos. A veces, debes permitirte no ser fuerte por un día. No hay que intentar comerse el mundo a todas horas, no pasa nada por bajar la guardia. Hay momentos en los que es lo mejor que puedes hacer. Siempre que los elijas con inteligencia."
Meredith Grey.

Capítulo 7. Atracción física, reacción química.
"Antes de ser médicos fuimos estudiantes de medicina. Pasamos muchas horas estudiando química. Química orgánica, bioquímica... Lo aprendimos todo. Pero si hablamos de química humana, sólo importa una cosa: o existe, o no. 
Química: o existe, o no."
Meredith Grey.

Capítulo 8. Eternamente jóvenes.
"En la vida, llega un momento en el que te conviertes en adulto: tienes edad para votar, para beber, y para otras cosas de adultos. De pronto, esperan que seas responsable, serio, adulto. Crecemos, nos hacemos mayores, pero, ¿alguna vez somos adultos del todo?
En ciertos aspectos, crecemos: creamos una familia, nos casamos, nos divorciamos. En general, seguimos con los mismos problemas que cuando teníamos quince años. Por mucho que crezcamos y nos hagamos mayores, seguimos tropezando. Siempre dudando. Eternamente jóvenes."
Meredith Grey.

Capítulo 9. Estréllate contra mí (Parte I).
"Nos dedicamos a la medicina para salvar vidas. Nos dedicamos a la medicina para hacer el bien. Nos dedicamos a la medicina por la adrenalina, por la emoción, por la euforia. A menudo, lo que recordamos al acabar el día son las pérdidas. Lo que no nos deja dormir por las noches es el dolor que causamos o no pudimos curar, las vidas que no pudimos salvar. La experiencia en el ejercicio de la medicina casi nunca se acerca al objetivo buscado. La experiencia, a menudo, desafía a la lógica y todo acaba patas arriba."
Meredith Grey.

Capítulo 10. Estréllate contra mí (Parte II).
"Al final del día, el ejercicio de la medicina se parece poco a lo que soñamos. Nos dedicamos a la medicina para salvar vidas. Nos dedicamos a la medicina para hacer el bien. Nos dedicamos a la medicina por la adrenalina, por la emoción, por la euforia. Pero, a menudo, lo que recordamos al acabar el día son las pérdidas. Lo que no nos deja dormir es el dolor que causamos, las enfermedades que no pudimos curar, las vidas que destrozamos o no pudimos salvar. Al acabar el día, la realidad no tiene nada que ver con lo que esperábamos. La realidad, al acabar el día, muchas veces desafía a la lógica y todo acaba patas arriba.
Hay días en los que el mundo parece estar al revés. De pronto, cuando menos te lo esperas, el mundo vuelve a su lugar."
Meredith Grey.

Capítulo 11. Posa tus manos sobre mí.
"En el principio, Dios creó el cielo y la tierra, al menos eso dicen. Creó los pájaros y las bestias. Contempló su creación y vio que le gustaba, y luego creó al hombre. Desde entonces, todo va de mal en peor. La Biblia continúa diciendo que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, pero no hay muchas pruebas. Dios creó el sol, la luna y las estrellas, y los hombres sólo crean problemas. Cuando el hombre tiene problemas, que es casi siempre, recurre a algo más grande que él, al amor o a la religión, para que todo cobre sentido. Pero para un cirujano, lo único que tiene sentido es la medicina.
Los médicos sabemos hoy más del cuerpo humano que en cualquier momento de la Historia. Pero el milagro de la vida en sí, por qué vivimos y morimos, por qué hacemos daño o nos lo hacen, aún es un misterio. Queremos saber el motivo, la respuesta en la contraportada del libro. Porque pensar que estamos aquí totalmente solos es muy difícil de soportar. Al acabar el día, el hecho de que ayudemos a los demás, pese a nuestras diferencias, sin importar en qué creamos, es motivo suficiente para no perder la fe."
Miranda Bailey.

Capítulo 12. Desde el instinto.
"Nos gusta creer que somos seres racionales, humanos, conscientes, civilizados, considerados. Pero cuando la vida se complica, aunque sólo sea un poco, la evidencia salta a la vista: no somos mejores que los animales. Tenemos pulgares prensiles, pensamos, caminamos erguidos, hablamos, y soñamos. Pero lo más profundo de nosotros sigue en los fangos primigenios, mordiendo, arañando, viviendo en un mundo oscuro, como los sapos y los perezosos.
Hay un animal dentro de todos nosotros, y quizá eso sea bueno. Nuestro instinto animal nos impele a buscar el calor, la compañía de la manada. Quizá nos sintamos enjaulados, o quizá atrapados. Aun así podemos hallar algún modo de sentirnos libres. Somos los cuidadores de los demás, somos los guardianes de nuestra humanidad. Y aunque hay una bestia dentro de todos nosotros, lo que nos diferencia de los animales es que podemos pensar, sentir, soñar y amar. Y contra todo pronóstico, pese a nuestro instinto, evolucionamos."
Meredith Grey.

Capítulo 13. Un pedazo de mi corazón.
"Los grandes cirujanos no se hacen, nacen. Necesitan gestación, incubación y sacrificio, mucho sacrificio. Pero después de lavarte la sangre y los restos de entrañas, el cirujano en el que te conviertes te hace olvidarlo todo.
Quizá dar a luz sea tan intenso y mágico como dicen, aunque el acto en sí no es precisamente agradable. Pero también es el comienzo de algo increíble, de algo nuevo, de algo impredecible, de algo verdadero, de algo a lo que merece la pena amar, de algo a lo que merece la pena echar de menos, de algo que te cambia la vida para siempre."
Meredith Grey.

Capítulo 14. Lo apropiado.
"Hay una persona en mi cabeza, que es brillante, capaz, capaz de hacer traqueotomías y craneotomías, de resolver una emergencia sin perder los nervios. Es una gran cirujana, quizá incluso fabulosa. Soy yo, sólo que mucho mejor que yo. 
Había sido un buen día, incluso un día fantástico. Había sido una gran médica. Pese a lo difícil que me había resultado, yo era la persona de mi cabeza. Durante un momento pensé que no podría hacerlo, que no podría hacerlo sola. Pero cerré los ojos y me imaginé haciéndolo, y lo hice. Vencí mis miedos y lo hice."
Meredith Grey.

Capítulo 15. Perdiendo la cabeza.
"El problema de ser residente es que crees que estás loco: llevas una eternidad sin dormir, te pasas el día rodeado de personas en crisis, pierdes la capacidad para saber qué es normal. Qué es normal en ti o en los demás, y sin embargo, no paran de pedirte que les digas cómo están: ¿cómo coño vas a saberlo? Si no sabes ni cómo estás tú.
Es normal que la gente pierda la cabeza, lo raro es que no lo haga. Sabiendo que podemos perderlo todo en un día, en un instante. La pregunta es, ¿qué es eso que hace que sigamos?"
Meredith Grey.

Capítulo 16. Libertad (Parte I).
"Mi madre decía que para los cirujanos  un día sin una muerte es un regalo poco habitual. Todos los días nos enfrentamos a la muerte y perdemos vidas. Y todos los días esperamos que se retrase la ejecución. Estamos atados a la muerte, encadenados, como prisioneros, cautivos."
Meredith Grey.

domingo, 6 de julio de 2014

One Tree Hill.

"Alguien dijo una vez que la muerte no es la mayor pérdida en la vida. La mayor pérdida es lo que muere dentro de nosotros mientras vivimos. Podría decir quién lo dijo, pero ¿a quién le importa eso?"
Haley James-Scott.

"Algunas personas nunca rozan sus sueños, no saben lo que se siente. Nunca descubren qué es lo que les gusta y con lo que pueden ganarse la vida. ¿Es una tragedia que te arrebaten eso? No. La tragedia sería preguntarte cómo habría sido tenerlo. En este momento me despido de este capítulo de mi vida. Y espero impaciente lo que vaya a venir."
Nathan Scott.

"Espero que todos los que creyeron en mí una vez, vuelvan a creer en mí. En este momento me despido de este capítulo de mi vida. Y espero impaciente lo que vaya a venir."
Brooke Davis-Baker.

miércoles, 12 de marzo de 2014

One Tree Hill.

"Mírate en el espejo, ¿quién te devuelve la mirada? 
Marvin 'Mouth' McFadden.

¿Es ésa la persona que quieres ser? 
Haley James-Scott.

¿O es alguien diferente a quien querías ser, a la persona que deberías haber sido y no conseguiste ser? 
Dan Scott.

¿Alguien te dice que no puedes, que no lo serás? Porque sí que puedes.
Mia Catalano.

Créelo, el amor está ahí.
Chase Adams.

Créelo, los sueños se hacen realidad cada día, porque es así.
Nathan Scott.

A veces, la felicidad no se encuentra en el dinero o en el poder o en la fama. A veces, la felicidad se encuentra en los amigos y en la familia, y en el simple hecho de tener una vida buena.
Peyton Sawyer-Scott.

Créelo, los sueños se hacen realidad cada día, porque es así.
Julian Baker.

Créelo, los sueños se hacen realidad cada día, porque es así .
Brooke Davis.

Así que, hecha un vistazo a ese espejo y recuérdate que tienes que ser feliz, porque mereces serlo, créelo. 
Peyton Sawyer-Scott.

Y créelo, los sueños se hacen realidad cada día, porque es así."
Lucas Scott.

miércoles, 12 de febrero de 2014

One Tree Hill.

"A veces cuando eres joven crees que nada puede hacerte daño, como si fueras invencible. Tienes toda la vida por delante y grandes planes. Grandes planes. Encontrar la pareja perfecta, alguien que te complete. Pero con el tiempo te das cuenta de que no siempre es tan sencillo. Hasta el final de tu vida, no te das cuenta de que los planes sólo eran eso, planes. Y al final miras hacia atrás en lugar de hacia adelante. Y quieres creer que has aprovechado lo que te ha dado la vida, y que dejas algo bueno detrás de ti. Quieres que todo haya importado."
Lucas Scott.

One Tree Hill.

"Pero, ¿y aquel hombre que se enfrenta a lo que fue, o a lo que nunca será, o a lo que no puede seguir siendo? Elegir un camino nunca es fácil, es una decisión que tomamos sólo guiándonos del corazón. Pero a veces, encontramos el camino hacia algo mejor. A veces luchamos contra los remordimientos de los errores cometidos y contra el rencor, la envidia y la vergüenza que sentimos por no ser las personas que esperábamos ser. Entonces encontramos nuestro camino hacia algo mejor, o algo mejor encuentra su camino hacia nosotros."
Nathan Scott.

miércoles, 5 de febrero de 2014

One Tree Hill.

"Querida Molly:
Esto te va a sonar un poco extraño, pero, me gustaría que pintaras la puerta de mi viejo armario. La verdad es que en ningún momento del futuro serás más honesta ni tus convicciones serán más fuertes, ni tus motivos más puros de los que son ahora. Por eso, debes perseguir aquello que deseas, sea lo que sea. Confía en ti misma y arriésgate, y cubre mis palabras para que empieces a escribir las tuyas. Si mi historia te ha inspirado, la tuya inspirará a la próxima chica que viva en la habitación. Quiero que sepas que no necesitas que alguien escriba sobre ti para que tu vida tenga sentido, escribe tú sobre ti misma, crea tu propio destino. Así, dentro de unos años, la próxima chica verá lo que escribiste en esa puerta y pensará en lo hermosa que fue tu vida, y entonces le dirás a esa chica que pinte la puerta, porque te darás cuenta de que las palabras que escribiste, los amigos que tuviste, la urgencia que sentías estará allí bajo la pintura. El amor que profesaste siempre estará allí, esa chispa de algo formidable, esa semilla de esperanza, de verdad, para lo bueno y para lo malo arderá intensamente bajo la superficie.
Con amor,
Peyton."
Peyton Sawyer.

jueves, 30 de enero de 2014

One Tree Hill.

"El resto de vuestras vidas es mucho tiempo, y lo sepáis o no, se está definiendo ahora. Podéis elegir culpar a las circunstancias, al destino, a la mala suerte, a las malas decisiones. O podéis luchar. En el mundo real las cosas no siempre van a ser justas, así es como funciona. Pero la mayoría recoge lo que siembra. Dejadme que os haga una pregunta, ¿qué es peor? ¿No conseguir todo lo que se desea, o conseguirlo y descubrir que no es suficiente? El resto de vuestras vidas se está decidiendo ahora, con los sueños que perseguís, las decisiones que tomáis, y la persona que decidís ser. El resto de vuestras vidas es mucho tiempo, y el resto de vuestras vidas empieza ahora mismo". 
Haley James-Scott.

viernes, 17 de enero de 2014

One Tree Hill.

"La felicidad se presenta de muchas formas: en compañía de tus amigos, en la sensación que tienes cuando haces realidad el sueño de otra persona, o en la promesa de una esperanza renovada. Es bueno permitirse ser feliz, porque nunca sabes lo fugaz que puede ser esa felicidad."
Lucas Scott.

miércoles, 15 de enero de 2014

One Tree Hill.

"¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que marca nuestro tiempo aquí? ¿Si realmente una vida tiene algún impacto en el mundo? ¿O si importan las decisiones que tomamos?
Yo creo que sí, y creo que un hombre puede cambiar muchas vidas, para bien o para mal."
Lucas Scott.

sábado, 26 de enero de 2013

#TweetsÚtiles



1. Comienzan hablando.
2. Empiezan a tontear.
3. Todo son risas.
4. El tonteo aumenta.
5. Indirectas.
6. Te enamoras.


Tontean. 
Se ríen. 
Se enfadan. 
Se pican. 
¿Y sabes por qué?
Porque se mueren el uno por el otro.


Quedarte mirando a esa persona 
y darte cuenta que cada día te gusta más.


Yo no me enfado, sólo miro, pienso, 
analizo, me desilusiono, hago berrinche, 
lloro, maldigo en mi mente, y me alejo.


Esta de moda enamorarse de la persona equivocada.


Por un lado quiero olvidarle, pero por otro sé que es la única persona en todo el Universo que podría hacerme feliz.


Soy de esas personas que se dan cuenta de muchas cosas 
pero no dicen nada.


No persigas el amor, el afecto, la aceptación o la atención;
si no se da libremente por otra persona, no vale la pena.


Cuando la gente se aleja de ti, déjalos ir. No significa que sean malas personas sólo que su parte en tu historia ya se terminó.


Admítelo, acéptalo, súfrelo, supéralo, olvídalo, recuérdalo y ríete.