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lunes, 13 de julio de 2015

Anatomía de Grey. Temporada 3.

Capítulo 1. Ha llegado la hora.
"En el quirófano, el tiempo pierde significado. Entre las suturas y salvar vidas, la hora deja de importar: quince minutos, quince horas. En el quirófano, los mejores cirujanos consiguen que el tiempo vuele. Sin embargo, fuera del quirófano, el tiempo disfruta haciéndonos la vida imposible. Puede hasta con quien parece más fuerte. Va más despacio y sobrevuela nuestras cabezas, hasta que se congela, dejándonos atrapados en un instante, incapaces de movernos en una dirección o en otra.
El tiempo vuela. El tiempo no espera a nadie. El tiempo cura todas las heridas. Todos queremos más tiempo. Tiempo para levantarnos, tiempo para crecer, tiempo para dejar que pase. Tiempo..."
Meredith Grey. 

Capítulo 2. Soy un árbol.
"Los catorce mil millones de neuronas que tiene nuestro cerebro se mueven a una velocidad de setecientos kilómetros por hora. La mayor parte del tiempo no podemos controlarlas: cuando nos da un escalofrío, cuando se nos eriza la piel, cuando nos excitamos, la adrenalina. El cuerpo sigue sus impulsos de forma natural. Algo que tiene mucho que ver con por qué nos cuesta tanto controlar los nuestros. A veces tenemos impulsos que preferimos no controlar. Aunque nos arrepintamos de no haberlo hecho.
Nuestro cuerpo es esclavo de nuestros impulsos. Pero lo que nos hace humanos, es lo que controlamos. Tras la tormenta, tras el arrebato, cuando la niebla se disipa, podemos arreglar el desastre que hemos causado. Podemos dejar atrás el pasado. Pero, de pronto..."
Meredith Grey.

Capítulo 3. Fantasías pasajeras.
"Los cirujanos fantaseamos con operaciones complicadas e inverosímiles. Alguien se desmaya en un restaurante y le abrimos con el cuchillo de postre o le reemplazamos una válvula con una zanahoria. Pero, de vez en cuando, tenemos otras fantasías. Casi todas nuestras fantasías se desvanecen al despertarnos y quedan desterradas en lo más profundo de la mente. Aunque, a veces, si nos esforzamos, podemos vivir ese sueño.
La fantasía es sencilla. El placer está bien. Y a dos bandas es mejor. El dolor es malo. Y no sentir dolor es mejor. Pero la realidad es diferente. El dolor existe porque quiere decirnos algo. Y si es posible disfrutar sin acabar con dolor de estómago, quizá esté bien. Quizá algunas fantasías sólo deban existir en sueños."
Meredith Grey.

Capítulo 4. Lo que soy.
"Llega un momento durante la residencia en el que los internos van comprendiendo quiénes son como médicos y en qué clase de cirujanos quieren convertirse. Si les preguntas, te lo dirán: quieren ser cirujanos generales, cirujanos ortopédicos, neurocirujanos... Distinciones que apenas describen su área de especialización. Definen quienes son, porque fuera del quirófano, no es que los cirujanos no sepan quiénes son, es que temen averiguarlo."
Meredith Grey.

Capítulo 5. Oh... la culpa.
"Lo primero: no hacer daño. Como médicos, debemos hacer este juramento. Pero el dolor sobreviene, y después la culpa. Y no hay juramento que valga para eso. La culpa nunca llega sola, trae compañía: la duda y la inseguridad.
Lo primero: no hacer daño. Más fácil de decir que de hacer. Podemos hacer todos los juramentos del mundo, pero la mayoría de nosotros hace daño continuamente. A veces, aunque tratemos de ayudar, hacemos más daño. Y de pronto, la culpa asoma la cabeza. ¿Qué hacer cuando la culpa depende de ti? Debemos tomar una decisión: o dejamos que la culpa nos lleve a hacer lo que nos trajo problemas, o aprendemos de la culpa y nos esforzamos por superarlo."
Meredith Grey.

Capítulo 6. Deja que los ángeles se suiciden.
"Lograrlo, conseguir de verdad, ser cirujano requiere la máxima entrega. Debemos desear coger un bisturí y hacer una incisión que puede ser o no más perjudicial que beneficiosa. Todo se reduce a entregarse. Si no lo hacemos, no deberíamos ni siquiera coger el bisturí.
Hay momentos en los que hasta a los mejores les cuesta entregarse. A veces nos sorprende que en muchas ocasiones nos permitamos renunciar a la entrega. Entregarse es complicado. Y otras veces nos sorprende lo profundamente que nos hemos entregado. Porque entregarse de verdad requiere esfuerzo, y sacrificio. Y por ello, a veces, aprendemos del modo más duro, que hay que sopesar muy bien nuestra entrega."
Meredith Grey.

Capítulo 7. Donde deben estar los chicos.
"A los cirujanos nos enseñan a buscar enfermedades. A veces es fácil detectar el problema. Casi siempre hay que ir paso a paso. Primero, explorando la superficie, buscando los síntomas. Un bulto, una lesión, o un tumor. Casi nunca podemos averiguar lo que le pasa a alguien con sólo mirarlo. Porque por muy buen aspecto que tenga el exterior, quizá el interior esconda una historia muy diferente.
No todas las heridas son superficiales. Casi todas las heridas son más profundas de lo que pensamos, no se ven a primera vista. Y luego están las heridas que nos cogen por sorpresa. El truco está en hurgar en la herida hasta encontrar la verdadera causa del dolor. Y cuando la encuentras, hay que dejarse la piel hasta curarlo."
Meredith Grey.

Capítulo 8. Mirando al sol.
"Poca gente sabe que el ojo humano tiene un ángulo muerto en su campo de visión. Hay una parte del mundo ante la que somos literalmente ciegos. El problema está en que a veces el ángulo muerto nos oculta cosas que no deberíamos ignorar. A veces, los ángulos muertos nos permiten ser alegres. 
En el caso de los ángulos muertos, quizá nuestro cerebro no se equivoca, quizá esté protegiéndonos."
Meredith Grey.

Capítulo 9. De un susurro.
"Los médicos conocemos los secretos de todo el mundo: sus historias clínicas, sus experiencias sexuales. Información tan esencial para un cirujano como un bisturí, e igual de peligrosa. Guardamos secretos, es necesario, pero no se pueden guardar todos los secretos.
A veces, la traición es inevitable. Cuando nuestros cuerpos nos traicionan, la cirugía suele ser la clave para recuperarnos. Cuando nos traicionamos entre nosotros, el camino para recuperarnos no está tan claro. Hacemos lo que haga falta para volver a ganarnos la confianza perdida. Pero algunas heridas, algunas traiciones son tan hondas, tan profundas, que no hay forma de reparar lo que se ha perdido. Cuando eso ocurre, sólo nos queda esperar."
Meredith Grey.

Capítulo 10. No te quedes tan cerca de mí.
"Cuando acaba el día, lo que todos deseamos es tener a alguien cerca. Guardar las distancias y fingir que no te preocupan los demás no es más que una sarta de mentiras. Elegimos a las personas que queremos que estén cerca. Y cuando las hemos elegido, nos quedamos junto a ellas. Aunque les hagamos daño. La gente que se queda contigo cuando el día llega a su fin es la que merece la pena conservar, aunque a veces cerca es demasiado cerca. Sin embargo, a veces, la invasión de tu espacio personal es lo que necesitas."
Meredith Grey.

Capítulo 13. Grandes esperanzas.
"Nadie cree que su vida acabará siendo de lo más normal. Todos pensamos que será fantástica. Desde que decidimos ser cirujanos, tenemos grandes esperanzas: esperamos hallar avances, ayudar a la gente, marcar la diferencias. Tenemos grandes esperanzas sobre quiénes seremos, y luego llegamos hasta aquí.
Todos creemos que nos irá bien, y nos sentimos decepcionados cuando no se cumplen nuestras expectativas. Pero a veces nuestras esperanzas se frustran. A veces, lo que esperas es peor si lo comparas con lo inesperado. La razón por la que nos aferramos a nuestras esperanzas es que lo que esperamos es lo que nos mantiene vivos, en pie, esperando. Esperar es sólo el comienzo. Lo inesperado es lo que cambia nuestras vidas."
Meredith Grey.

Capítulo 14. Deseos y esperanzas.
"Los cirujanos vivimos en un mundo de panoramas desalentadores. Procuramos no esperar que las cosas acaben bien porque acaban mal en demasiadas ocasiones. Pero, de cuando en cuando, sucede algo extraordinario. Súbitamente parece posible que haya esperanzas. De cuando en cuando, ocurre algo asombroso. Y a pesar de lo que nos dicta la razón, recuperamos la esperanza.
Los médicos estamos entrenados para ofrecer a los pacientes sólo los hechos. Pero lo que ellos quieren saber es: ¿Desaparecerá el dolor? ¿Me encontraré mejor? ¿Estoy curado? Lo que nuestros pacientes quieren saber es: ¿Hay esperanzas? Inevitablemente, a veces, te enfrentas a un panorama desalentador. Cuando el cuerpo de un paciente le traiciona y la ciencia le ha fallado, cuando el panorama más desalentador se hace realidad, sólo nos queda aferrarnos a la esperanza."
Meredith Grey.

Capítulo 15. Caminando sobre el agua.
"En la ciencia, se dan las desapariciones. Las enfermedades se desvanecen, los tumores huyen. Abrimos a alguien y descubrimos que ya no tiene cáncer. No tiene explicación, ocurre pocas veces, pero sucede. Lo llamamos diagnóstico erróneo. Decimos que no lo habíamos detectado. Cualquier explicación, menos la verdad. La vida está llena de desapariciones. Si algo que no sabíamos que teníamos desaparece, ¿ya no existe?"
Meredith Grey.

Capítulo 16. Ahogándose en tierra firme.
"Las desapariciones suceden, los dolores se van, la sangre deja de fluir, y la gente se desvanece. Tengo más que decir, mucho más. Pero he desaparecido."  
Meredith Grey.

Capítulo 17. Una especie de milagro.
"Hay milagros médicos. Al rendir culto al altar de la ciencia, no nos gusta creer en los milagros. Pero existen, suceden. No podemos explicarlos ni controlarlos, pero están ahí. Hay milagros en la medicina, ocurren a diario, aunque no siempre cuando más los necesitas.
Cuando un día así termina, un día en el que se han atendido muchas oraciones y otras no. Pensamos que existen milagros, traspasamos el abismo con la mano, y a veces, contra todo pronóstico, contra toda lógica, tocamos a quien queremos."
Meredith Grey.


"Creo que creer que sobreviviremos 
es lo que nos hará sobrevivir."
Isobel 'Izzie' Stevens.


Capítulo 18. Cicatrices y recuerdos.
"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados, como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de nuevas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz, pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes, y aunque la herida cierre, el dolor persiste. 
¿Cuáles son peores: las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizá las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan donde hemos estado y lo que hemos superado. Nos enseñan qué debemos evitar en el futuro, o eso creemos. Aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez."
Meredith Grey.

Capítulo 19. Mi error favorito.
"Los cirujanos siempre tienen un plan: donde cortar, donde poner el clamp, donde coser. Pero hasta en los mejores planes surgen complicaciones, las cosas pueden ir mal y te dejan en bragas.
Los planes no cuentan con lo inesperado y cuando algo no sale como pensábamos, en el quirófano, o en la vida, debemos improvisar. Aunque a algunos se les da mejor que a otros. Algunos tenemos que acudir al plan B, y aprovecharlo al máximo. A veces, lo que queremos es lo que necesitamos. Pero otras veces, lo que necesitamos es un plan nuevo."
Meredith Grey.

Capítulo 20. Una y otra vez.
"El historial de un paciente es tan importante como sus síntomas. Nos ayuda a decidir si su acidez de estómago es un ataque al corazón, o si una jaqueca es un tumor. A veces los pacientes intentan reescribir sus historiales. Niegan que fuman u olvidan mencionar ciertas drogas: detalles que en una operación pueden equivaler al beso de la muerte. Podemos ignorarlo cuanto queramos, pero nuestro pasado acaba por reaparecer para perseguirnos.
Hay gente que cree que sin un pasado nuestras vidas no son nada. Llegado el momento todos debemos decidir. ¿Recurrimos a lo que sabemos? ¿O damos un paso hacia algo nuevo? Es difícil que el pasado no te persiga. Nuestra historia es la que nos determina, la que nos guía. Nuestra historia resurge una y otra vez. Así que debemos recordar que a veces la historia más importante es la que construimos."
Meredith Grey.

Capítulo 21. Deseo.
"Como internos sabemos lo que queremos: llegar a ser cirujanos, y hacemos lo que sea por conseguirlo. Examinarnos, trabajar 100 horas semanales, estar de pie durante horas... Lo que nos pidan, lo hacemos. Lo peor es reconciliar nuestra gran ambición, ser cirujanos, con las demás cosas que queremos. 
A menudo, lo que más queremos es lo único que no podemos tener. El deseo nos rompe el corazón, nos extenúa. El deseo puede destruir nuestra vida. Pero aunque desear algo puede ser muy duro, los que más sufren son quienes no saben lo que quieren."
Meredith Grey.

Capítulo 22. El otro lado de esta vida (Parte I).
"El sueño es alcanzar la felicidad cuando cumplamos nuestros objetivos. Encontrar nuestra media naranja y acabar el período de interinidad es nuestro sueño. Y cuando lo logramos, como somos humanos, nos ponemos a soñar con otra cosa. Porque si éste es el sueño, nos gustaría despertarnos. Ya, por favor."
Meredith Grey.

Capítulo 23. El otro lado de esta vida (Parte II).
"Llega un momento en el que aceptamos que el sueño se ha convertido en una pesadilla. Nos decimos que la realidad es mejor. Nos convencemos de que es mejor que el sueño. Pero los más fuertes, los más decididos, nos aferramos a ese sueño. O nos encontramos con un nuevo sueño que no esperábamos. Nos despertamos y nos sentimos, contra todo pronóstico, llenos de esperanza. Y con un poco de suerte, nos damos cuenta de que pase lo que pase, sea como sea nuestra vida, el verdadero sueño es ser capaz de soñar."
Meredith Grey.

Capítulo 24. Probando 1, 2, 3.
"La formación de un cirujano no acaba nunca. Cada paciente, cada síntoma, cada operación es un examen, una oportunidad para demostrar cuánto sabemos y cuánto nos queda por aprender."
Meredith Grey.

Capítulo 25. ¿No lo teníamos casi todo?
"Ser jefe de cirugía es una gran responsabilidad. Cada uno de los pacientes de cirugía del hospital es tu paciente, seas tú quien los opere o no. El bisturí eres tú. Debes mirar a los ojos a la familia, y decirles que tu equipo ha hecho todo lo necesario para salvar a su hijo, a su marido, a su mujer. Te absorbe, te ocupas de las familias de otras personas. La responsabilidad te lleva a ocuparte de otros y de sus familias, y sacrificas la tuya propia."
Richard Webber.

martes, 17 de febrero de 2015

Anatomía de Grey. Temporada 2.

Capítulo 1. Sigue lloviendo sobre mi cabeza.
"Para ser buen cirujano, hay que pensar como un cirujano. Las emociones perturban, hay que tragárselas y entrar en una sala estéril, donde el procedimiento es muy simple: cortar, suturar y cerrar. A veces, te enfrentas a una herida que no cicatriza. Una herida a la que se le saltan los puntos.
Dicen que la práctica conduce a la perfección. En teoría, cuanto más pienses como un cirujano, más cirujano serás. Cuanto mejor se te dé ser neutral, cínico, cortar, suturar, cerrar; más difícil será cambiar el chip, dejar de pensar como un cirujano, y recordar lo que se siente cuando se piensa como un ser humano."
Meredith Grey.

Capítulo 2. Suficiente es suficiente (Se acabaron las lágrimas).
"Tengo una tía que cuando te sirve cualquier cosa, te dice: 'Dime cuándo'. Mi tía decía: 'Dime cuándo'. Nosotros no lo decíamos. No decimos cuándo porque siempre existe la posibilidad de que haya más. Más tequila, más amor, más de lo que sea. Más es mejor.
Hay mucho que decir sobre el vaso medio lleno. Sobre saber decir: '¿Cuándo?'. Creo que es una línea borrosa, un barómetro de necesidad y deseo. Depende por completo del individuo, y depende de lo que te estén sirviendo. A veces, sólo queremos probarlo. Otras veces, no hay suficiente, el vaso no tiene fondo. Y lo único que queremos es más."
Meredith Grey.

Capítulo 3. Hazme perder el control.
"Los cirujanos son unos obsesos del control. Con un bisturí en la mano te sientes imparable, no hay miedo, no hay dolor. Eres un gigante a prueba de balas. Pero cuando sales del quirófano, toda esa perfección, todo ese control se van a hacer gárgaras.
A nadie le gusta perder el control, pero cuando eres cirujano no hay nada peor. Es un síntoma de debilidad, de no estar atento. Aún así hay veces en que no puedes evitarlo. Cuando el mundo deja de girar y te das cuenta de que tu pequeño bisturí no va a ayudarte. Da igual que lo intentes evitar, caerás, y da mucho miedo. Aunque hay una ventaja en la caída libre, que tus amigos pueden agarrarte."
Meredith Grey.

Capítulo 4. Que no, que no, que no.
"La clave de la supervivencia cuando eres interno está en negar. Negar el cansancio, negar que tenemos miedo, negar que deseamos el éxito, y lo más importante: negar que negamos. Vemos lo que queremos ver, y creemos lo que queremos creer. Y funciona, nos mentimos a nosotros mismos, tanto que con el tiempo nos creemos nuestras mentiras. Negamos tantas cosas que ya no reconocemos la verdad delante de nuestras narices.
A veces la realidad entra a escondidas y nos muerde el culo. Y cuando el dique revienta sólo te queda nadar. El mundo de los engaños es una jaula. Sólo podemos autoengañarnos un tiempo determinado. Nos cansamos, tenemos miedo. Negarlo no cambia la realidad. Antes o después tenemos que dejar de lado las negociaciones y enfrentarnos al mundo cara a cara con todas nuestras armas. Cuando el dique revienta te espera un océano enorme. Pero cómo logras no ahogarte."
Meredith Grey.

Capítulo 5. Que venga el dolor.
"El dolor adjunta formas diversas. Una punzada, una leve molestia, dolor sin más. El dolor con el que convivimos a diario. Pero hay un dolor que no podemos olvidar, un dolor tan enorme que borra todo lo demás. Y hace que el mundo se desvanezca. Hasta que sólo podemos pensar en cuánto daño hemos hecho. Cómo enfrentarnos al dolor depende de nosotros. El dolor: anestesiarlo, aguantarlo, aceptarlo, ignorarlo. Para algunos la mejor manera de enfrentarse a él es seguir viviendo.
El dolor: sólo hay que aguantarlo, esperar a que se vaya por sí sólo y a que la herida que lo ha causado cicatrice. No hay soluciones ni respuestas sencillas, sólo hay que respirar hondo y esperar a que se calme. La mayoría de las veces el dolor puede aliviarse. Pero a veces llega cuando menos te lo esperas, te da un golpe bajo y no te deja levantarte. Hay que aprender a aceptar el dolor, porque lo cierto es que nunca te abandona y la vida siempre lo acrecienta."
Meredith Grey.

Capítulo 6. Voy hacia ti a toda máquina.
"Se puede dividir a la gente en dos grupos: aquellos a los que le gustan las sorpresas, y a los que no. A mí no me gustan. Nunca he conocido a un cirujano al que le gusten las sorpresas porque en esta profesión hay que saberlo todo. Cuando no es así, la gente muere y llegan las demandas. ¿Estoy divagando? Creo que sí. Lo que quería decir, porque quería decir algo, no tiene que ver con las sorpresas, con las demandas, con las muertes ni con los cirujanos. Ésta es la cuestión: quien dijo 'ojos que no ven, corazón que no siente' era un gilipollas. Para la mayor parte de la gente que conozco no hay nada peor que no saber lo que ocurre. Bueno, vale, tal vez haya algo peor.
Si eres cirujano, debes conocer muchos detalles, debes saber que tienes lo que se requiere. Saber cómo cuidar a los pacientes, y cómo cuidar los unos de los otros. A veces, tenemos que intentar cuidar de nosotros mismos. Como cirujanos tenemos que saberlo todo, pero como seres humanos, a veces, es mejor no ver nada. Porque cuando no ves nada, puede que sientas temor, pero te quedan esperanzas."
Meredith Grey.

Capítulo 7. Algo de lo que hablar.
"La comunicación es una de las primeras cosas que aprendemos en la vida. Es curioso que conforme vamos creciendo, asimilando palabras, y aprendiendo a hablar, menos sabemos qué decir o cómo pedir lo que queremos de verdad.
Al final, no puedes evitar hablar de ciertas cosas. Hay cosas que no queremos escuchar. A veces, hablamos porque no podemos estar callados más tiempo. Hay cosas que exceden a las palabras, son producto de la acción. A veces, hablas porque no hay alternativa. Otras cosas te las reservas. Y no siempre, pero de cuando en cuando, algunas cosas hablan por sí solas."
Meredith Grey.

Capítulo 8. Déjalo estar.
"En el instituto, en clase de Literatura, tuvimos que leer 'Romeo y Julieta' para subir la nota. La señorita Schneider nos hizo representar la obra. Así, a un chico le tocó Romeo, y a mí, cosas del destino, Julieta. Las demás estaban celosas, pero yo tenía otra opinión. Le dije a la señorita Schneider que Julieta era idiota: se enamora del único al que no puede tener a su lado y después culpa al destino de su propia decisión. La señorita Schneider me dijo que cuando el destino se cruza en tu camino, a veces, no tienes alternativa. A los catorce años, ya tenía muy claro que el amor, como la vida, es fruto de las decisiones. Y el destino no tiene nada que ver. A todos les parece tan romántico 'Romeo y Julieta'. El amor verdadero. ¡Qué pena! Si fue tan tonta como para enamorarse del enemigo, tomar veneno e irse a dormir a una cripta, se merecía lo que le pasó.
Quizá Romeo y Julieta estuvieran destinados a unirse, aunque sólo durante un tiempo. Luego pasó su momento. Si lo hubieran sabido, tal vez todo habría ido bien. Le dije a la señorita Schneider que cuando fuera mayor tomaría las riendas de mi destino, que no dejaría a ningún hombre arrastrarme al abismo. Me respondió que si alguna vez sentía la pasión, podría considerarme afortunada, y que si la encontraba, no nos separaríamos nunca. Yo sigo creyendo que el amor es una cuestión de decisiones. Hay que dejar a un lado el veneno y la daga, y buscar tu propio final feliz, casi siempre. Pero a veces, a pesar de decidir lo mejor que puedes y de tus intenciones, el destino termina por ganar."
Meredith Grey.

Capítulo 9. Gracias por los recuerdos.
"La gratitud, el agradecimiento, dar las gracias, no importa las palabras que utilices. Todo significa lo mismo: felices. Todos deberíamos ser felices, dar gracias por los amigos, por la familia, alegrarnos de estar vivos. Nos guste o no. 
Puede que no tengamos que ser felices. Puede que la gratitud no tenga nada que ver con la alegría. Puede que ser agradecido signifique estar contento con lo que tienes. Apreciar las victorias, admirar la lucha que implica seguir viviendo. Quizá estemos agradecidos por lo que nos resulta familiar, y puede que por las cosas que no sabremos nunca. Al final del día, el simple hecho de tener el valor de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo."
Meredith Grey.

Capítulo 10. Mucho, demasiado.
"En la infancia eran los dulces de Halloween, te escondías de tus padres y comías hasta ponerte malo. En la universidad, era la peligrosa combinación del tequila y, bueno, ya sabéis... En la cirugía, hay que disfrutar de los buenos momentos porque no suele haber tantos como desearías. Lo bueno no es siempre lo que parece. Abusar de cualquier cosa, incluso del amor, no siempre es conveniente. 
¿Cómo sabes cuándo demasiado es demasiado? ¿Demasiado pronto? ¿Demasiada información? ¿Demasiada diversión? ¿Demasiado amor? ¿Demasiado que preguntar? ¿Y cuándo es demasiado para soportarlo?"
Meredith Grey.

Capítulo 11. Dueño de un corazón solitario.
"Hace cuarenta años, Los Beatles hicieron una pregunta muy sencilla al mundo: querían saber de dónde procedía tanta gente sola. Mi última teoría es que una gran parte procede de los hospitales, más concretamente de la Unidad de Cirugía. Los cirujanos ignoramos nuestras necesidades para atender las de nuestros pacientes, ignoramos a nuestros amigos y a nuestras familias, para poder salvar a los amigos y a las familias de los demás. Al final, lo único que nos queda somos nosotros mismos. Y nada en este mundo puede hacerte sentir más solo. 
Hace cuatrocientos años, otro inglés muy conocido dio su opinión sobre la soledad: John Tom. Él pensaba que nunca estábamos solos, claro que, no puedo compararme a él. El hombre no es una isla, es un continente. Lo de la isla, quería decir que todo el mundo necesita a otra persona para apoyarse, para saber que no estamos solos. ¿Y quién dice que ese alguien no pueda tener cuatro patas? Alguien con quien jugar o con quien correr, o con quien simplemente estar."
Meredith Grey.

Capítulo 12. La abuela fue arrollada por un reno.
"Es una leyenda urbana pensar que el índice de suicidios aumenta durante las fiestas. En realidad, disminuye. Los expertos creen que la gente piensa menos en suicidarse cuando está rodeada de su familia. Irónicamente se cree que esa unidad familiar es el motivo por el que las depresiones aumentan en las fiestas. Bueno, vale, Izzie no cuenta. 
Un viejo proverbio dice que no puedes escoger a tu familia: aceptas lo que te ha deparado el destino. Y te guste o no, la quieras o no, la entiendas o no: la aceptas. Pero una escuela de pensamiento afirma que la familia en la que naces sólo es un punto de partida. Te alimentan, te visten y cuidan de ti hasta que estás listo para adentrarte en el mundo y encontrar tu propia tribu."
Meredith Grey.

Capítulo 13. Comienza el comienzo.
"Gracias al calendario, volvemos a empezar todos los años. Sólo hay que esperar a enero. La recompensa por sobrevivir a la Navidad es el Año Nuevo, que viene acompañado de los tradicionales buenos propósitos. Dejas atrás el pasado y vuelves a empezar. Es difícil resistirse a la oportunidad de volver a empezar de nuevo, de dejar tus antiguos problemas a un lado. 
¿Quién decide cuándo acaba lo viejo y empieza lo nuevo? No es un día del calendario, ni un cumpleaños, ni un nuevo año. Es un acontecimiento, grande o pequeño, algo que nos cambia, que nos trae esperanzas. Una nueva forma de vivir y contemplar el mundo. Para dejar marchar los viejos hábitos, los recuerdos. Lo importante es saber que siempre se puede volver a empezar. Aunque también es importante recordar que entre todo lo malo, siempre hay cosas a las que merece la pena aferrarse."
Meredith Grey.

Capítulo 14. Cuéntame dulces mentirijillas.
"A los médicos se les enseña a ser escépticos porque los pacientes casi siempre mienten. La regla es que todos los pacientes mienten mientras no se demuestre lo contrario. Mentir está mal. Eso nos dicen constantemente desde que nacemos. La sinceridad es la mejor cualidad, la verdad te hará libre, no mentirás, y esas cosas... Lo cierto es que, a veces, hay que mentir. Nos mentimos a nosotros mismos porque la verdad es muy dolorosa. 
Por mucho que intentemos ignorarlas o negarlas, las mentiras caen por su propio peso. Nos guste o no. Pero la verdad de la verdad es que duele. Así que, mentimos."
Meredith Grey.

Capítulo 15. Ábrete camino.
"En cirugía, hay un línea roja en el suelo que separa los lugares del hospital accesibles para todos de los que sólo lo son para unos pocos. No se pueden cruzar sin autorización. Las líneas se trazan por algún motivo: para salvaguardar, para garantizar, para prohibir. Si decidís cruzar la línea, lo haces por tu cuenta y riesgo. Entonces, ¿por qué cuanto más ancha es la línea más nos apetece cruzarla? 
No podemos evitarlo: vemos una línea y queremos cruzarla. Quizá por la emoción que nos produce pasar de lo familiar a lo desconocido, una especie de reto personal. El problema es que en cuanto cruzas es casi imposible volver atrás. Pero si consigues quedarte al otro lado, te sentirás mucho más seguro."
Meredith Grey.

Capítulo 16. Es el fin del mundo.
"Es una mirada en los ojos de los pacientes, es el olor de la muerte, una especie de sexto sentido. Cuando el más allá viene hacia ti, sientes sus pasos. ¿Cuál de tus sueños quieres cumplir antes de morir? Evidentemente éste no es mi sueño. Ya os lo decía: no era mi sueño."
Meredith Grey.

Capítulo 17. Tal y como lo conocemos.
"En los hospitales, dicen que lo sabes, que sabes cuándo vas a morir. Algunos médicos dicen que es una mirada en los ojos de los pacientes. Otros dicen que es un olor, el olor de la muerte, y otros creen que es un sexto sentido. Cuando el más allá viene hacia ti, sientes sus pasos. Sea como sea, es escalofriante. Si lo sabes, ¿qué puedes hacer para evitarlo? Hay que olvidarse de que estás muerto de miedo. Si supieras que éste iba a ser tu último día en la Tierra, ¿cómo querrías pasarlo?
Si supieras que éste iba a ser tu último día en la Tierra, ¿cómo querrías pasarlo?"
Meredith Grey.

Capítulo 18. Ayer.
"Después de considerarlo mucho y de muchas noches en vela, he llegado a la siguiente conclusión: los adultos no existen. Nos mudamos, dejamos atrás a nuestras familias y formamos la nuestra. Pero las inseguridades de siempre, los miedos de siempre y las viejas heridas siguen creciendo en nuestro interior. Y cuando creemos que la vida y las circunstancias nos han obligado a convertirnos de una vez por todas en adultos, tu madre te dice algo así. O algo peor, como esto. Crecemos, somos más altos, más mayores, pero en general seguimos siendo unos niños que corretean en el parque, intentando encajar desesperadamente. 
He oído que es posible madurar, pero nunca he conocido a nadie que lo haya hecho. Sin padres a los que desafiar, rompemos las reglas que nos hemos impuesto. Cogemos berrinches cuando las cosas no son como queremos. Susurramos secretos a nuestros mejores amigos en la oscuridad. Buscamos consuelo donde nos lo den. Albergamos esperanzas contra toda lógica, contra toda experiencia. Como los niños que no abandonan sus anhelos."
Meredith Grey.

Capítulo 19. ¿Qué he hecho yo para merecer esto?
"A veces, hasta la mejor de las personas toma decisiones precipitadas, malas decisiones, decisiones de las que somos conscientes de que nos arrepentiremos a la mañana siguiente. Bueno, tal vez no del todo, porque por lo menos nos hemos lanzado. Pero aún así, algo en nuestro interior decide hacer alguna locura, que sabemos que se dará la vuelta y nos morderá el culo. Pero la hacemos de todos modos. Lo que quiero decir, es que recogemos lo que hemos sembrado. Nos devuelven nuestros actos. Es el karma, y lo mires por donde lo mires, es un asco. Como decía, la venganza es una furcia.
De una forma u otra, nuestro karma nos obligará a enfrentarnos a nosotros mismos. Podemos mirar al karma a los ojos o esperar a que nos ataque por la espalda. De un modo u otro, nuestro karma acaba encontrándonos. La verdad es que como cirujanos tenemos más oportunidades de que la balanza caiga de nuestro lado. Por mucho que lo intentemos no podemos escapar de nuestro karma, nos persigue hasta casa. En realidad, no podemos quejarnos de nuestro karma, no es injusto, no es inesperado, sólo iguala la balanza. Incluso cuando estamos a punto de hacer algo, el karma siente tentaciones de mordernos el culo, aunque nos da igual. Lo hacemos de todos modos."
George O'Malley.

Capítulo 20. La tirita cubre la herida de bala.
"Los pacientes siempre les dicen a los médicos cómo harían su trabajo: 'Póngame una tirita y mándeme a casa'. Es fácil sugerir una solución cuando no sabes mucho del problema, cuando no comprendes lo que se esconde tras él, o no sabes lo profunda que es la herida. El primer paso para curarse es conocer exactamente la enfermedad, pero la gente no quiere oírlo. Hay que olvidar el pasado que nos trajo donde estamos, ignorar futuras complicaciones y optar por la solución más rápida. 
Como médicos, como amigos, como seres humanos, intentamos hacerlo lo mejor que podemos. Pero la vida está llena de giros inesperados. Y justo cuando vuelves a sentirte seguro, la Tierra que hay bajo tus pies se desplaza y caes al suelo. Si tienes suerte, terminas con heridas superficiales, heridas que pueden cubrirse con una tirita. Pero algunas heridas son más profundas de lo que parecen y requieren más cuidados. A algunas heridas hay que quitarles la tirita, dejar que respiren y esperar un tiempo para que se curen."
Meredith Grey.

Capítulo 21. Superstición.
"Mi universidad tiene una estatua mágica. Existe la tradición de que los estudiantes froten su nariz contra ella para que les dé suerte. Mi primera compañera de habitación creía en el poder de la estatua e insistía en que fuéramos a frotarnos la nariz antes de cada examen. Habría sido mejor que mi compañera estudiara: no pasó de segundo. Todos tenemos nuestras pequeñas supersticiones. Si no es creer en estatuas mágicas, puede ser no pasar por bajo escaleras o levantarte con el pie derecho, tocar madera, en martes ni te cases ni te embarques. Lo que no queremos es ofender a los dioses. 
Las supersticiones vagan entre lo que controlamos y lo que no. Una moneda en el suelo, cógela y se irá el mal agüero. Nadie quiere desaprovechar la buena suerte, pero, ¿ayuda decirlo treinta y tres veces? ¿Alguien nos escucha? Y si nadie nos escucha, ¿por qué nos molestamos en hacerlo? Recurrimos a la superstición porque somos lo bastante listos para saber que no tenemos todas las respuestas. La vida está llena de sendas misteriosas. No rechaces los amuletos, vengan de donde vengan."
Meredith Grey.

Capítulo 22. El nombre del juego.
"Un buen partido de baloncesto puede hacerte vibrar. En él cuentan la gloria, el dolor, y por supuesto, las jugadas. Y luego están los juegos solitarios, los juegos en los que sólo participa uno. Jugamos a los juegos psicológicos para pasar el tiempo, para que la vida sea más interesante, para distraernos de lo que pasa en realidad. Hay personas a las que les encanta jugar, cualquier juego, y hay personas a las que nos gusta jugar tal vez demasiado. 
La vida no es un juego con público. Ganar, perder, empatar. El juego evoluciona, lo queramos o no. Así que, sigue, peléate con el árbitro, cambia las reglas, haz trampas, tómate un respiro y no olvides tus heridas, pero juega: juega. Esfuérzate, juega rápido, con soltura y libertad, como si no hubiera un mañana. No se trata de ganar o perder, se trata de cómo juegues, ¿no?"
Meredith Grey.

Capítulo 23. Blues para la hermana de alguien.
"La clave para ser un buen interno reside en las renuncias: a dormir, a los amigos, a una vida normal. Lo sacrificamos todo por un momento de gloria, el momento en que puedes llamarte cirujano con todas las de la ley. Hay días en que los sacrificios merecen la pena. Y días en los que todo parece un sacrificio. Y luego están los sacrificios que haces sin saber muy bien por qué los haces. 
Un sabio dijo una vez: 'Puedes tener lo que quieras si sacrificas todo lo demás'. Quería decir que no hay nada que no tenga un precio. Así que antes de luchar, más vale que pienses cuánto quieres perder. A menudo, perseguir lo que deseas significa renunciar a lo que sabes que es correcto. Dejar entrar a alguien significa derribar los muros que has construido durante toda tu vida. Claro que los sacrificios más difíciles son los que no vemos venir, cuando no tenemos tiempo de pensar una estrategia, de apartarnos, o de calcular las bajas. Cuando eso pasa, cuando la batalla nos escoge a nosotros y no al contrario, el sacrificio puede llegar a ser mayor de lo que podemos soportar."
Meredith Grey.

Capítulo 24. Caso de daños.
"Vamos por la vida chocándonos contra lo que se nos pone por delante: astillando, rompiendo, hiriéndonos a nosotros mismos y a los demás. El problema es hallar la forma de controlar el daño que hemos hecho o que nos han hecho. A veces el daño nos coge por sorpresa. A veces creemos que podemos repararlo. A veces ni siquiera vemos los daños. 
Todos estamos heridos. Algunos más que otros. Llevamos el dolor acuestas desde la infancia. Y cuando crecemos lo llevamos lo mejor que podemos. Al final, todos hacemos daño. Y luego intentamos repararlo lo mejor que podemos."
Meredith Grey.

Capítulo 25. Diecisiete segundos.
"Nos enseñan que hay siete pecados capitales. Todos conocemos los más importantes: gula, soberbia, lujuria. Hay un pecado del que no oímos hablar mucho: la ira. Tal vez porque pensamos que no es tan peligrosa, que podemos controlarla. Quería decir que puede que no nos tomemos en serio la ira, y quizá es más peligrosa de lo que pensamos. Cuando se trata de comportamientos destructivos, la ira es el número uno. 
¿Qué diferencia la ira del resto de los pecados capitales? Lo cierto es que es sencillo: si pecas por envidia o soberbia, sólo te haces daño a ti mismo. Con la lujuria y la avaricia, te hieres a ti mismo o algún otro, pero la ira es lo peor. El padre de todos los pecados. La ira te lleva a cruzar los límites, y cuando lo hace, puedes llevarte a mucha gente por delante."
Meredith Grey.

Capítulo 26. Huye o lucha.
"Los humanos necesitamos muchas cosas para sentirnos vivos: la familia, el amor, el sexo. Pero sólo necesitamos una para vivir: los latidos del corazón. Cuando nuestro corazón está en peligro, reaccionamos de dos maneras: o salimos corriendo, o atacamos. Hay un término científico para esto. Luchar o volar: es el instinto, no podemos controlarlo. O sí."
Meredith Grey, George O'Malley, Cristina Yang, 
Isobel 'Izzie' Stevens, Derek Sheperd, Addison Montgomery-Sheperd, Alex Karev, Preston Burke, y Richard Webber.

domingo, 15 de febrero de 2015

Anatomía de Grey. Temporada 1.

Capítulo 1. Una noche dura.
"El juego. Dicen que hay personas con madera para participar y otras sin ella. Mi madre era una de las mejores. Yo, en cambio, la he cagado. Como decía, la he cagado. 
No se me ocurre ninguna razón por la que quiera ser cirujana, pero se me ocurren miles para pensar en dejarlo. Te lo ponen difícil a propósito, sus vidas dependen de ti. Llega un momento en que es mucho más que un juego. O das un paso adelante, o te das la vuelta y te marchas. Podría dejarlo, pero pasa una cosa: que me encanta el terreno de juego."
Meredith Grey.

Capítulo 2. El primer corte es el más profundo.
"Todo se reduce a unos muros: el que debo saltar para acabar mis prácticas, el que debo sortear para poder entrar en un quirófano, y luego, está el más importante: el que te separa de la gente con la que trabajas. No ayuda coger confianza, ni hacer amigos. Debes levantar un muro que te separe del resto del mundo. Cierta gente es demasiado peligrosa. Todo se reduce a unos muros, que levantas con arena, rogando que nadie los salte. 
En algún momento hay que decidirse. Los muros no mantienen a los demás fuera, sino a ti dentro. La vida es un caos. Somos así. Puedes pasarte la vida levantando muros. O puedes vivirla saltándolos. Aunque hay algunos muros demasiado peligrosos para cruzarlos. Lo único que sé es que si finalmente te aventuras a cruzar, las vistas al otro lado son fantásticas."
Meredith Grey.

Capítulo 3. Una batalla ganada, una guerra perdida.
"Vivimos nuestras vidas en la Unidad de Cirugía. Siete días a la semana, catorce horas al día, estamos juntos más de lo que estamos separados. Después de un tiempo, lo que ocurre en ese período, se convierte en tu vida. En primer lugar, mantente en guardia. En segundo lugar, haz lo que sea para burlar al enemigo. En tercer lugar, no trabes amistad con el enemigo. Oh, claro, en cuarto lugar, todo, todo, es una competición. Quien dijo que ganar no lo es todo, nunca cogió un bisturí.
Hay otra forma de sobrevivir a la competición, una de la que nadie parece hablarte, debes aprenderla por ti mismo. En quinto lugar, no es una carrera, en absoluto, no hay ganadores ni perdedores. Las victorias se cuentan por el número de vidas salvadas. Y de vez en cuando, si eres listo, podrás salvar tu propia vida."
Meredith Grey.

Capítulo 4. Tierra de nadie.
"Intimidad es una palabra que significa 'aquí están mi corazón y mi alma: pícalos hasta hacer una hamburguesa y disfrútalos'. Es algo deseado y temido. Es difícil vivir con ella, e imposible vivir sin ella. La intimidad también está ligada a tres cosas en la vida: los parientes, el amor y los compañeros de piso. Hay cosas de las que no puedes escapar y otras que no quieres saber. 
Ojalá hubiera un reglamento para la intimidad, una guía donde se explique cuándo se traspasan los límites. Estaría bien saber cuándo lo haces, aunque no sé si podrías lograrlo. Intimas cuando te lo permiten, y sigues mientras te dejan. En cuanto a las normas, quizá no haya ninguna. Quizás sea uno mismo quien tenga que definirlas."
Meredith Grey.

Capítulo 5. Mueve tus caderas.
"¿Recuerdas cuando eras pequeño, que tu única preocupación era si te regalarían una bici para tu cumpleaños o si te dejarían desayunar galletas? Ser adulto está sobrevalorado. No te dejes engañar por unos zapatos bonitos o por el sexo, o por no tener a tus padres diciéndote lo que tienes que hacer. Ser adulto es una responsabilidad. La responsabilidad es un verdadero asco. Verdaderamente es un asco. Los adultos siempre tienen mucho que hacer, ganarse la vida y pagar el alquiler. Y si estás en prácticas para ser cirujano, tienes que coger un corazón con tus propias manos. Eh, estamos hablando de responsabilidades. Esto hace que las galletas y las bicis sean muy apetecibles. Lo que más miedo me da de la responsabilidad es cuando lo estropeas todo y dejas que resbale de tus manos. 
La responsabilidad es un verdadero asco. Por desgracia, cuando has pasado la época de los aparatos correctores, la responsabilidad se queda contigo. No puedes escapar. O alguien nos lo hace comprender o sufrimos las consecuencias. Aunque la madurez tiene sus ventajas. Me refiero a los zapatos bonitos, al sexo, a no tener padres diciéndote qué hacer. Eso, está muy bien."
Meredith Grey.

Capítulo 6. Si mañana nunca llega.
"Hace dos siglos, Benjamin Franklin reveló al mundo el secreto de su éxito: 'Nunca dejes para mañana -dijo- lo que puedas hacer hoy'. Él descubrió la electricidad. La gente debería prestar atención a las cosas que dijo. No sé por qué siempre posponemos todo, pero si tuviera que adivinarlo diría que tiene mucho que ver con el miedo. El miedo al fracaso, el miedo al dolor, el miedo al rechazo. A veces es miedo a tomar una decisión. Porque, ¿y si te equivocas? ¿Y si cometes un error sin solución? Sea lo que sea lo que nos da miedo, una cosa es cierta: cuando el dolor de no hacer algo es más insoportable que el del miedo a hacerlo, es como si cargáramos con un tumor gigante. ¿Creíais que hablaba metafóricamente?
'El pájaro más rápido atrapará al gusano'. 'Una decisión a tiempo salva vidas'. 'Quien duda está perdido'. No podemos fingir que no nos lo dijeron, todos hemos oído los proverbios, a los filósofos, a nuestros abuelos advirtiéndonos sobre el tiempo perdido. Hemos oído a los poetas malditos instándonos a vivir el momento, aunque a veces debemos escucharnos a nosotros mismos. Debemos cometer nuestros propios errores. Debemos aprender nuestras propias lecciones. Debemos dejar las posibilidades de hoy bajo la alfombra del mañana hasta que no podamos más, hasta que comprendamos que por fin lo que Benjamin Franklin quería decir: que es mejor saber que preguntarse, que despertar es mejor que dormir. Y que fracasar o cometer un error enorme es mucho mejor que no haberlo intentado."
Meredith Grey.

Capítulo 7. El botón de autodestrucción.
"El que diga que ya habrá tiempo de dormir cuando te mueras, que venga y hable conmigo después de pasar unos meses como interno. Aunque no es sólo el trabajo lo que nos tiene en vela toda la noche. Si la vida ya es dura de por sí, ¿por qué nos metemos en más líos? ¿Por qué esa necesidad de pulsar el botón de autodestrucción? 
Puede que nos guste el dolor. Quizá nazcamos con él. Porque sin él, no sé, quizá no nos sentiríamos reales. ¿Por qué siempre tropezamos con la misma piedra? Porque uno se siente bien cuando deja de hacerlo."
Meredith Grey.

Capítulo 8. Sálvame.
"¿Recuerdas cuando eras pequeña y creías en los cuentos de hadas? Fantaseabas sobre cómo sería tu vida, con un vestido blanco y tu príncipe azul llevándote a su castillo sobre las colinas. Por la noche te echabas en la cama, cerrabas los ojos y te abandonabas a tu fe. Santa Claus, el Ratoncito Pérez, el Príncipe Azul: estaban tan cerca que los saboreabas. Pero vas creciendo, y un día abres los ojos y los cuentos de hadas han volado. La mayoría de la gente acude a aquellos en quienes confía. La cuestión es que es difícil que dejar que los cuentos de hadas desaparezcan. A casi todo el mundo le queda una mínima esperanza de que un día abrirá los ojos y verá que se han hecho realidad.
Cuando el día llega a su fin, la fe es un misterio, aparece cuando menos te lo esperas. Es como si un día te dieras cuenta de que los cuentos no son como exactamente habías soñado. El castillo puede que no sea un castillo. No es tan importante eso de ser felices para siempre, basta con ser felices en el momento. A veces, muy de vez en cuando, la gente puede darte una grata sorpresa. De vez en cuando, la gente te deja sin respiración."
Meredith Grey.

Capítulo 9. Quién controla a quién.
"Los secretos no pueden esconderse ante la ciencia. La medicina es capaz de destapar las mentiras. Entre las paredes del hospital, la verdad sale a la luz. Cómo guardamos nuestros secretos fuera del hospital, eso, es otra cosa. Algo es seguro, sea lo que sea lo que intentemos esconder, nunca estaremos preparados para el momento en que la verdad se desnude. Los secretos como las desgracias nunca vienen solos. Se van acumulando hasta que se apoderan de todo. Hasta que no queda lugar para nada más, hasta que tienes tantos secretos que parece que vas a reventar.
Algo que la gente olvida es lo bien que se siente uno cuando libera sus secretos. Sean buenos o malos, al menos han sido destapados, te guste o no. Una vez que los has destapado, no tienes que esconderte tras ellos nunca más. El problema con los secretos es que, incluso, cuando crees tener todo controlado, no lo está."
Meredith Grey.

domingo, 6 de julio de 2014

One Tree Hill.

"Es la historia más vieja del mundo: a los diecisiete años planeas lo que quieres ser algún día. Y silenciosamente, sin que te hayas dado cuenta, llega ese día. Y ese día será ayer y esa será tu vida.
Nathan Scott.

Si supieras que no ibas a volver a ver a un amigo, ¿qué le dirías? Si pudieras hacer algo por alguien a quien quieres, ¿qué sería? Dilo. Hazlo. No esperes. Nada es eterno.
Brooke Davis-Baker.

Da igual cómo lo planees, y da igual cómo lo imagines. A veces, sin saberlo, la vida encuentra la forma de sorprenderte con lo que tú necesitas, o con quien tú necesitas.
Quinn James-Evans.

Es curioso cómo nuestro pasado nos marca, cómo la persona que fuimos nunca se separa de la que somos. Los fracasos y decepciones del pasado, incluso, las victorias se aferran a nosotros, nos rondan como fantasmas, o nos visitan como viejos amigos.
Julian Baker.

Los seres humanos somos ambiciosos. Pasamos mucho tiempo anhelando, persiguiendo, deseando. Y eso en principio está bien, la ambición es buena. Perseguir algo con integridad es bueno: es soñar. Es bueno siempre que la carrera no nos haga menospreciar lo que tenemos: la bondad que damos por segura, la gente que damos por segura y las vidas que damos por seguras. Mi vida es buena.
Haley James-Scott.

Es la historia más vieja del mundo: a los diecisiete años planeas lo que quieres ser algún día. Y silenciosamente, sin que te hayas dado cuenta, llega ese día. Y ese día será ayer y esa será tu vida.
Nathan Scott.

Pasamos mucho tiempo anhelando, persiguiendo, deseando. Pero la ambición es buena. Perseguir algo con integridad es bueno: es soñar.
Haley James-Scott.

Si supieras que no ibas a volver a ver a un amigo, ¿qué le dirías? Si pudieras hacer algo por alguien a quien quieres, ¿qué sería? Dilo. Hazlo. No esperes. Nada es eterno.
Brooke Davis-Baker.

Pide un deseo y guárdalo en tu corazón. Cualquier cosa que quieras, todo lo que quieras.
Marvin 'Mouth' McFadden.

¿Ya lo tienes? Bien, ahora confía en que se va a cumplir.
Millicent 'Millie' Huxtable.

Nunca se sabe de dónde vendrá el siguiente milagro.
Quinn James-Evans.

El próximo recuerdo, la próxima sonrisa, el próximo deseo hecho realidad.
Clay Evans.

Pero si crees que está a la vuelta de la esquina.
Chase Adams.

Y abres tu corazón y tu mente a esa posibilidad, a esa certeza.
Chirs Keller.

Podrás conseguir aquello que deseas.
Antwon 'Skills' Taylor.

El mundo está lleno de magia. Sólo tienes que creer en ella.
Julian Baker.

Así que, pide un deseo. ¿Ya lo tienes?
Brooke Davis-Baker.

Bien. Ahora cree en él.
Nathan Scott.

Con todo tu corazón."
Haley James-Scott.

One Tree Hill.

"Alguien dijo una vez que la muerte no es la mayor pérdida en la vida. La mayor pérdida es lo que muere dentro de nosotros mientras vivimos. Podría decir quién lo dijo, pero ¿a quién le importa eso?"
Haley James-Scott.

"Algunas personas nunca rozan sus sueños, no saben lo que se siente. Nunca descubren qué es lo que les gusta y con lo que pueden ganarse la vida. ¿Es una tragedia que te arrebaten eso? No. La tragedia sería preguntarte cómo habría sido tenerlo. En este momento me despido de este capítulo de mi vida. Y espero impaciente lo que vaya a venir."
Nathan Scott.

"Espero que todos los que creyeron en mí una vez, vuelvan a creer en mí. En este momento me despido de este capítulo de mi vida. Y espero impaciente lo que vaya a venir."
Brooke Davis-Baker.